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Oxígeno para una economía
moribunda
LA HABANA, 23 de diciembre - La firma de
varios acuerdos para la colaboración entre los gobiernos
de Cuba y Venezuela el pasado 28 de abril en sectores tan importantes
como el energético, financiero y de bienes y consumo en condiciones
muy ventajosas, le quita al gobierno de Fidel Castro temporalmente
una gran preocupación. Al referirse a las firmas de los acuerdos,
el Presidente de Venenzuela Hugo Chávez Frías apuntó
que "su gobierno estará siempre listo para suplir las
necesidades energéticas de Cuba y de darle créditos
en aras de ayudar al proceso de recuperación económica."'
Ante la crisis económica que atraviesa la nación
cubana, los nuevos convenios de colaboración con Venezuela
representan un respiro, un bacón de oxígeno que no
sacará al país del callejón sin salida que
se encuentra, pero por lo menos por ahora evitará un desenlace
fatal. La Habana ha mostrado habilidad en manejar a su antojo las
estadísticas sobre el panorama económico, ocultándole
a la población de la isla la crisis imperante. La problemática
que nos ocupa podrá ser solucionada sólo cuando en
el archipiélago cubano existan los cambios económicos,
políticos y social.
Basta decir que en la cúpula del Partido Comunista y del
gobierno en modo alguno no existe interés en que sucedan
los cambios. Hasta ahora todo lo que indica es el ánimo por
fortalecer el poder absoluto que vienen materializando desde 1959.
Durante más de una década en Cuba se han reducido
las importaciones de combustible. El consumo del mismo en la agricultura
se programó a través de la reducción del uso
del petróleo y sus derivados, implementándose como
alternativa el empleo de la tracción animal. Varias fábricas
en las 14 provincias cubanas y el municipio especial Isla de la
Juventud (conocida antiguamente por Isla de Pinos) fueron paralizadas
y en otras se eliminaron turnos de trabajo.
Los ingresos obtenidos por la venta del azúcar, correspondientes
a la zafra 1999-2000, fueron menores, mientras que en el turismo,
según informaciones oficiales, las utilidades en período
de alza fueron inferiores. El plan de llegadas de visitantes, ascedentes
a 2 millones para el 2000, no se pudo cumplir, llegándose
sólo a la cifra de 1,8 millones.
El gobierno se ha enfrascado en cerrar los espacios al trabajo
por cuenta propia. Si en 1995 había 205 mil cuentapropistas,
en el territorio cubano hoy no rebasan los 110 mil, debido a la
sistemática elevación de los impuestos, el retiro
de la licencia por cualquier pretexto, imposición de multas
elevadas, así como la negativa a autorizar la realización
de oficios. Las autoridades han recrudecido la represión
contra los habitantes que exigen el respeto a sus derechos.
Los acuerdos suscritos con Venezuela resultan un oxígeno
para una economía moribunda, que sólo tendrá
solución cuando en la patria de José Martí
prevalescan la democracia, la libertad y el cabal respeto a los
derechos humanos.
Reportó desde la Habana el periodista Carlos Serpa Maceira,
de la Agencia Lux Info Press y Director del Buró de Prensa
Independiente del Puente Informativo Cuba Miami.
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