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Nefasto y la ruleta rusa
Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org) - ¡Decir que
la des-perestroika-ron toda es una infamia! Y más que le
hayan hecho un número ocho multiplicado por setenta y siete
veces siete, o le dejaran su añejo corazón más
desolado y frío que la tundra siberiana.
Eso de asegurar que la ex camarada, y hoy compañera o señora
Tilnko Pilla -rusa por más señas-, luego de escapar
de las bondades y eficiencias del socialismo real vino a dar con
sus glasnósticos pensamientos a una sucursal de matriuskas
caribeñas donde lo fantasioso tiene más seguidores
que lo verdadero, es una falsa acusación.
Pero más grave aún resulta preguntarse sobre qué
pesadillas dignas de la pluma de un Dostoievski sumieron sus noches
blancas en apagones funestos, su alquería de stepenchiovo
y su presunción karamazoviana en un resbaladizo escenario
donde la lucha entre el bien y el valor supremo de la libertad del
individuo, tan lejano, nos transforman en unas pobres gentes por
quiebra espiritual.
Habría que tener el alma de un Rasputín para ocasionar
tantas molestias a una dama ofendida y humillada al son de la ineficiencia
de un idiota cuyo crimen aún no ha recibido castigo.
Pero, no obstante, reconociendo que pueda existir razón
para las acusaciones a la hora de expresar un criterio sobre la
capacidad de los endemoniados revolucionarios-burócratas
para imponer un terrorismo de cultos y papeles a la ciudadanía,
se precisa analizar bien el asunto.
El problema dio inicio cuando Tilnko, ciudadana rusa con residencia
permanente en Cuba y domicilio en la calle 80 No. 2318, entre 23
y 25, Ciudad de La Habana, fue víctima de un robo en el año
de gracia de 2003.
Comprobado el hecho y capturado el ladrón, el fallo de los
tribunales dictaminó que la Caja de Resarcimiento debía
indemnizarla con la cantidad de 840 pesos, suma que se le descontaría
al victimario.
¡Pero ahí fue donde el Diablo dio tres gritos y nadie
lo escuchó, y se le rompió una de las tres cuerdas
a la balalaika!
Porque, ¿cómo es posible que una orden tan justa,
un veredicto tan apegado a la ley siga sin llegar a un destino al
que lo enviaron por las seguras vías del olvido el 15 de
agosto pasado, y que no haya aparecido en el correo de la calle
33 No. 8207, entre 88 y 84, en Marianao, hasta el día de
hoy?
Entonces, antes tan aparentes evidencias de culpabilidad, y luego
de una sosegada y marxista reflexión sobre lo difícil
de acusar de negligencia a un revolucionario de carné por
sólo cuatro ridículos meses de incumplir sus compromisos
o promesas cuando existen hombres y sistemas que demoran hasta 80
años, les pregunto: ¿Interiorizaron el paso de un
tifón por las Islas Malvinas, la caída de un rayo
en Campechuela o el estornudo de una vaca en Nueva Delhi?
¿Se preguntaron tal vez si la luna estaba en cuarto creciente
o llena? ¿Si en Tianamen los practicantes del Falum Guon
siguen siendo perseguidos, o con qué pagaron sus pasajes
a Corea del Sur los combatientes antiglobalización, los zancadilleros
del neoliberalismo?
¿Siquiera indagaron si la bolsa de Nueva York cerró
en alta o en baja durante este tiempo? ¿Si la reserva federal
de Tonga y Yibuti llegó al tope o los canguros australianos
están en período de celo?
¿Averiguaron por la incidencia de la gripe aviar en un futuro
moquilloso donde los pollos y las gallinas sustituirán al
hombre como enemigo del hombre, a las ranas de las ranas, y a los
camellos cubanos de la tranquilidad del pueblo y de las calles habaneras?
¿Se han puesto a pensar si en vez de los Medias Blancas
de Chicago ganan el campeonato los Cardenales de San Luis? ¿Qué
hubiera sido de la posición del misionero, el cuerpo de baile
del cabaret Tropicana y de Cristóbal Colón si Galileo
no hubiera sido condenado a la hoguera por decir: "pero se
mueve?". ¿O si Matías Pérez no hubiera
estrenado en Cuba el vuelo en globos una pila de años antes
del advenimiento de la revolución rampante?
¿Alguna vez se preguntaron qué sería el mundo
si Julio César no hubiera cruzado el Rubicón, si al
mugroso Arquímedes no se le hubiera ocurrido darse un chapuzón
en una bañera, o al alelado Newton, en vez de una manzana
le hubiera caído un coco en la cabeza?
¿Se imaginarían la vida si Leonardo da Vinci no hubiera
pintado la Mona Lisa, Lenin nutrido su savia roja en El Capital,
Don Miguel de Cervantes escrito el Quijote, nuestro José
Martí el Diario de Cabo Hatiano a Dos Ríos, o si Bola
de Nieve no hubiera iluminado con su piano el Monseñor?
El mundo es un pañuelo, hermanos censores, y si alguien
se sopla la nariz en Honolulu, Brasil o cualquier otro lugar del
mundo todos nos salpicamos, y el zurdo puede que se vire a la derecha,
el cazador sea cazado, el mar se convierta en desierto y la lluvia
en arena, y sobre todo, las comunicaciones se incomuniquen.
Y es por eso que el cheque enviado por la Caja de Resarcimiento
al correo de zona correspondiente a Tilnko, con despacho 146 número
018779, puede que se haya gastado en estos cuatro meses, convertido
en hormiga, transformado en una de las columnas de humo que preserva
la fortaleza y claridad de nuestro sistema social.
Nadie será sancionado ante tantas muestras de inocencia,
y mucho menos removido de un puesto donde se nota que aman a corazón
y bolsillos abiertos.
Además, rechazamos vehementes las incomprensiones de la
señora Tilnko cuando expresó que un acto de justicia
como este puede difuminarse en un envío de correos que nunca
apareció, y se asombra porque de la suma dictaminada por
el tribunal como resarcimiento, la caja le descuente el 20 por ciento
a ella y no al acreedor de la indemnización, es decir, el
compañero que la desvalijó.
Es lógico que pienses así, señora mía,
pues su cultura es de hielo, cosacos, taigá, tundra, vodka,
kvas, borsch, danzas, osos, abetos, y más reciente de perestroikas,
glasnost y otros actos de libertinaje que llevan a la desconfianza.
Pero acá en Cuba no, pues si es preciso, para la purificación
revolucionaria de un sujeto se mete tras las rejas a los honrados,
y al que tiene ansias y necesidades de robar para satisfacer su
ego, a sus queridas(os) y a cualquier viandante, se le pone al frente
de una mina de oro porque la tentación hace fuertes a los
humanos.
"El socialismo es así", Tinlko Pilla, como dijo
Nefasto "El Jugador" Boza, y en esta Isla las cosas llegan,
sin importar el tiempo que demoren.
Ante una esperanza tan bien fundamentada, quién sabe si
en cien años le devuelvan la fe en la versión cubana
de la ruleta rusa.
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