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El hambre cambia las cosas
Marilyn Díaz Fernández, Lux Info Press
CAMAGUEY, Cuba - Febrero (www.cubanet.org)
- "Barriga llena corazón contento", así
decían mis antepasados. De pequeña, la expresión
popular se me arraigó en la memoria, de tal modo que siempre
repito a mis contemporáneos -parafraseando a mis abuelos:
"Cuando la gente no tiene hambre todo anda bien, pero si le
duele el estómago, entonces la cosa cambia".
Lo cierto es que el pueblo cubano, que vive de un salario, una
libreta de racionamiento y de lo que pueda buscar por fuera para
su precaria alimentación; ese mismo pueblo que tiene que
marchar y desfilar agitando una banderita para congratularse con
el gobierno, después de vivir reprimido por el terror que
se le impone, tiene que vivir momentos como los que se están
viviendo en el municipio Sibanicú, en la provincia Camaguey
por estos días, cuando la población empieza a sobreponerse
al miedo y a manifestar lo que siente y piensa abiertamente.
Por tal motivo, la medida gubernamental tomada a partir del pasado
26 de enero de cerrar el mercado agropecuario local, aduciendo que
es necesario acabar con los intermediarios y revendedores, que ocupaban
los puestos de venta para ofrecer al pueblo variados productos de
agro, muchos de ellos cosechados y traídos desde otras provincias
y localidades.
Naranjas, cebolla, ajo, malanga y otros productos eran asequibles
a la población. La persecución desatada por el jefe
del sector de la Policía Nacional Revolucionaria contra los
vendedores, y la orientación de los órganos oficiales
de que se delate a todo el que realice alguna actividad económica
informal, no parecen haber recibido la aprobación que requiere
cualquier disposición que atañe a la ciudadanía.
Por el contrario, tales medidas han suscitado comentarios tales
como: "Esto está cada día más malo".
"Esto tiene que explotar por alguna parte". "Para
qué queremos tantas ollas si no hay que echarles adentro".
Y no faltan los más osados que expresan: "Lo bueno que
tiene esto es lo malo que se está poniendo".
Estas opiniones son una muestra evidente de que el hambre ha comenzado
a desplazar su oscuro velo por este poblado, y que los corazones
no están muy contentos, porque las barrigas tampoco están
llenas. Y esto puede hacer que las cosas cambien.
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