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Nefasto "El Refranólogo"
Boza (II)
Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press
LA HABANA, abril (www.cubanet.org) - Retomando algunos de los refranes
camuflados bajo los conceptos de Sabiduría o Experiencia,
analicemos los que con mayores posibilidades de éxito siembran
cizaña, discordia, desorden, pendencias y disensión
en los acalorados moropos de los cubanos, en contra de los principios
y objetivos de la obra revolucionaria.
Escuchar en medio de la joroba de un camello, junto a los tambuchos
de basura de un hotel, en la cubanísima efervescencia de
una cola para viajar al interior del país -¡como mejor
opción!- que "Todo árbol es madera, pero el pino
no es caoba", suena cual injusta bofetada en pleno rostro de
un sistema donde todos tienen igual oportunidad, más allá
de su posición social o preferencia ideológica.
¿Acaso no sienten en este sinuoso y subversivo refrán
cierta nota que niega la teoría de la igualdad en el socialismo?
¿No palpan el subversivo intento por demostrar las diferencias
entre unos y otros, el cada uno en su sitio, la superioridad manifiesta
de una clase o espécimen sobre los demás?
La peligrosa diferenciación que expone a partir del ejemplo
de la caoba y el pino -algo así como todos somos cubanos,
pero el maceta y el comunista están por encima del desmochador
de palmas y del que disiente- puede inquietar a muchas personas
lentas de entendederas que, aún transcurrido medio siglo
de revolución, no logran interiorizar o sentir en cuerpo
propio los beneficios de tan magna obra.
¿Cómo es posible siquiera imaginar que los expertos
en desvíos, robos, negocios turbulentos y jineteo estrenduoso,
o algunos dirigentes, cuadros, delegados y excombatientes revolucionarios,
tengan mayores opciones de sobresalir en la sociedad y alcancen
mayor nivel de vida que los trabajadores de altura como el desmochador,
el guardián de un faro, y de quienes piensan diferente a
la ideología oficial?
¿No sienten caminar por el refrán "Todo árbol
es madera, pero el pino no es caoba", los comejenes de la desviación
ideológica, el palo seco de la supremacía financiera
y el golpe artero del hachazo político?
¿No es sabido que todos sin distinción son depositarios
de una libreta de racionamiento? ¿Acaso cuando llueve -si
están a la intemperie- no se mojan por igual?
¿Quién niega que vayan a parar al mismo cementerio
con la sola diferencia del lugar y el diseño de las tumbas
o panteones?
¿Tanto los hijos de uno como los de otros no estudian en
la misma escuela, optan por las mismas becas y se mantienen a equidistante
nivel de posibilidades a la hora de obtenerlas?
Es duro comprender que hasta en los refranes quieran agraviarnos,
hundirnos en las dudas, exponernos al escrutinio del lengüeteo
mundial.
Duele que después de tantos años de equilibrio ideológico,
justeza política y repartición apenas desigual, pretenden
calificarnos de marginadores, selectivos y otras señas que
anuncian supuestas diferencias entre cubanos que residen en el país.
Pero donde la chiva rompió la talanquera, el perro dejó
de seguir al amo y la gallina se orinó, es en los refranes
que dicen: "El que tiene amigos tiene un central" y "En
todas las manadas hay un pollo pelón".
Con el mayor descaro e irrespeto hacia un sistema social donde
la honradez y el control son el crédito infinito, el primer
refrán constituye un llamado a cuatro voces al desgobierno,
la irregularidad, el tropelaje, la desorganización y el caos
que tumbaría un andamiaje burocrático sin el cual
se haría imposible en Cuba hasta bostezar.
¿Ustedes se imaginan qué sería de la economía
del país si cuanta persona tiene un socio o pariente en un
central le pide y obtiene una librita de azúcar, media botellita
de alcohol, un litro de petróleo o un tambuchito de miel?
¿Pueden interiorizar el caos que generarían los amigos
de los amigos cargando como hormigas hacía sus casas lo mismo
sacos de aspirinas y panes, que carretones de tablas, bolsas de
cemento o cajas de calzoncillos, baldosas, quesos, zapatos, sal
pescado y el resto de los 7777 productos y artículos deficitarios
en la vida cotidiana del cubano?
¡Eso sería lo último! Algo así como
entregar las riquezas del país al enemigo en bandeja de plata,
pues no sólo se afectaría la exportación y
el consumo interno, sino también quedarían sin empleo
los "papeliteros" encargados de recibir, contabilizar,
poner cuños, organizas colas, diseñar peloteos, para
después de varios meses autorizar con la firma de arriba
el permiso de soplarse la nariz a un ciudadano necesitado de una
pronta atención a sus problemas.
¡Y habría que ser un capitalista redomado para caer
en este trasiego de productos sin conduce, memos, análisis,
autorizos, reuniones de control y ayuda, investigaciones, prontuario
de conducta, prueba de convicción ideológica, muestra
de ADN y un control LPV -Listo para Vencer- entre ciudadanos que
tal vez no militan ni en el CDR!
Hay que estar alertas contra los actos de despilfarro, las acciones
ilegales y la distribución sin control en una nación
donde todos son beneficiarios del mismo sol y de similar luna.
No se puede bajar la guardia ante los intentos del enemigo por
desacreditarnos por cualquier vía, como hoy pretenden hacerlo
a través de los que parecen inofensivos refranes, pero no
lo son.
Vean si no la descalificación a la unidad política,
el masivo entusiasmo y la monolítica unción de las
masas en su carrera de maratón hacia el porvenir, que reza
un refrán como "En todas las manadas hay un gallo pelón".
¿Qué pretende insinuar este agente especial del enemigo?
¿Que no estamos tan unidos como propagamos cada segundo de
la vida? ¿Intentan calificarnos de manada sin pensamiento
propio, elección personal, rumbo escogido y otras resquebrajaduras
éticas como tener en nuestras filas falsos revolucionarios,
oportunistas, resentidos y desencantados que al primer revuelo sacan
las plumas y huyen despavoridos como el pollo pelón?
¡No hay dudas de que un refrán así significa
un insulto! ¡Le ronca el mango que muchos no ven el juego
sedicioso oculto en las palabras escritas con el objetivo de desestabilizarnos,
de obligarnos a revisar los caminos de un proceso y el comportamiento
colectivo de una población sutilmente calificada de manada,
horda, rebaño, cuadrilla, bola de gente que marcha sin ton
ni son hacia cualquier orilla donde haya sombra!
¡Hay que vivir para ver! Se escucharán palabras como
truenos sobre la resequedad de un sueño falto de abundantes
lluvias, pero que jamás lleguen a la tormenta, dijo mi amigo
Franklin "El Rana" Pararrayos Pi, en un reciente parte
del tiempo literario.
Aunque en realidad no deben preocuparse por estos refranes necios,
malintencionados, que ocultan tras el gracejo popular una carga
malévola de comparaciones, propuestas deshonestas y llamamientos
a la insensatez de utilizar la cabeza no sólo para gorras
de los yanquis de New York.
Y como guerra avisada no mata soldado, revertiremos a través
del infalible análisis marxista algunos refranes que sirven
de supuesta predicción o advertencia ante los ataques del
enemigo, pero eso será en el próximo desguace de textos
que pretenden subvertir nuestra paz de batallas y guerras de papel.
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