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Confederación de Trabajadores
de Venezuela sobre declaraciones del Ejecutivo de REPSOL
Cuba Nuestra,
20 de abril de 2006.
Las declaraciones de Nemesio Fernández Cuestas, alto Ejecutivo
de la Empresa REPSOL -YPF, por ocasión de la migración
de algunas transnacionales a la nueva modalidad de empresas mixtas,
se asemejan mas a las de un caporal de una empresa minera colonial
que al de una empresa moderna.
Este señor a la mejor usanza colonialista, lisonja al caudillo
local para ganar prebendas y lucrar en sus negocios.
Coloca a la firma que representa en complicidad con uno de los
"genocidios" laborales mas bárbaro que se conozca
en la industria, al afirmar que la industria petrolera venezolana
actual, es un modelo y que existe un marco jurídico positivo
para la inversión. REPSOL queda así fuera de los estándares
de responsabilidad social corporativa aceptados por las Naciones
Unidas en su Pacto Global y del dictamen de la Organización
Internacional del Trabajo, sobre la legitimidad del paro petrolero
del 2002 y la ilegalidad del mayor despido masivo que se conoce
en la historia industrial moderna.
Fernández Cuesta, como persona que además de los
cargos corporativos ha ocupado altas responsabilidades públicas,
sabe que esta mintiendo y lo hace cínicamente.
No es posible que la imposición de un esquema como las empresas
mixtas que ha hecho que salgan del país varias de las mas
importantes empresas mundiales, refleje el cuadro idílico
que presenta en su declaración. Según sus palabras
"cuenta con un marco jurídico sólido que tiene
el máximo respaldo que se puede tener desde el punto legislativo
en cualquier país".
Lo único cierto es que las fanfarroneadas empresas mixtas
dan mayor ventajas a las compañías. Jamás en
democracia se le hubiese podido dar tantas ventajas a las transnacionales,
las que se han ido lo han hecho por la inseguridad jurídica.
Ahora las empresas pasaran de ser simples operadoras, contratistas
que brindaban un servicio, a tener el 40% de las operaciones que
le permitirá incluso fortalecer su situación financiera
colocando las reservas de la nación como parte de sus inventarios.
Como todas las acciones de este Gobierno, se presenta como un hecho
patriótico un esquema que en realidad le entrega el 40% de
nuestra riqueza a empresas multinacionales que antes solo eran prestadoras
de servicio, bajo el esquema adoptado por la apertura petrolera.
Apertura que vale decir en contraste, se adopto luego de un gran
debate nacional y no bajo la oscuridad totalitaria que signó
el proceso de migración.
Conocemos que las empresas petroleras están acostumbradas
a invertir en escenarios de riesgos, pero de allí a llenar
de lisonja a un régimen represivo y corrupto y utilizar la
adulancia política como "ventaja comparativa",
es a todas luces inaceptable. No quisiéramos pensar que tantos
halagos y mieles, tienen un complemento monetario escondido de bajo
de la mesa.
La responsabilidad social de las empresas es un concepto indivisible
y universal, no se puede ser socialmente responsables con las operaciones
de tallas de diamantes en Amberes y genocidas en su explotación
en el Congo, por ejemplo.
No se puede recibir premios sobre responsabilidad social en los
países industrializados, como es el caso de REPSOL o firmar
acuerdos de equidad y no discriminación con los sindicatos
como el alcanzado recientemente en España, y en Venezuela
hacerse cómplice de la degradación del ambiente, de
los criminales despojos a las mujeres y niños de los trabajadores
petroleros ilegalmente despedidos y de las muertes en sus lugares
de trabajo de las que son victimas cotidianas por la desidia y la
deshonestidad, los trabajadores petroleros.
Ahora aún mas, pasan de cómplices por omisión
a la complicidad de acción, al formar parte de esta nueva
"razzia" que desde la firma misma de las migraciones se
ha desatado nuevamente contra los trabajadores petroleros y sus
familiares.
Para el señor Fernández resulta que la empresa responsable
de esas atrocidades, la PDVSA de Chávez y Ramírez,
"es uno de los mejores socios del Mundo"
El Directivo de REPSOL, se regocija con el respaldo que supone
tener del régimen, pero este tipo de comportamiento empresarial,
reñido con la más elemental de las éticas,
debe ser tachado por la sociedad en su conjunto y de manera particular
por el movimiento sindical.
Las empresas que refrendan el totalitarismo y la represión
como instrumento de negocio y lucro, se les hará rendir cuenta
cuando el inevitable impulso de la democracia se imponga y la libertad
y la justicia vuelvan a reinar.
Por los momentos presentaremos esta denuncia en Madrid el próximo
3 y el 4 de Mayo, ante la Conferencia Internacional sobre Responsabilidad
Social Corporativa que se celebrara en esa Ciudad y la haremos del
conocimiento de la OIT, de la Confederación Española
de Organizaciones de Empresariales, de la Centrales Nacionales Sindicales,
de las Fundaciones Pablo Iglesias y FAES y otras organizaciones
como la Fundación Empresa y Sociedad. También le haremos
llegar un documento detallado a todas las organizaciones sindicales
que afilian a los trabajadores de REPSOL en los diversos países
que ésta opera.
Caracas 04 de Abril de 2006.
Aníbal Cabrera
Director Internacional de la Confederación de Trabajadores
de Venezuela, CTV.
Director del Grupo Internacional por las Responsabilidad Social
Corporativa, GIRSCC.
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