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¿Hasta cuándo
con los bicitaxistas? (I)
Reinaldo Cosano Alén, Lux Info Press
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Antes de 1959, en Cuba
no existía ni una sola bicicleta-taxi. Hoy, debido a la escasez
de transporte público, circulan decenas de miles.
Pero, ¿por qué, a pesar de su utilidad social, los
conductores de triciclos de alquiler tienen que enfrentar el permanente
acoso policial y sus graves consecuencias?
Una aproximación al tema la ofrecen dos conductores: Juan
Antonio Bermúdez Toranzo, de 40 años, residente en
el municipio capitalino San Miguel del Padrón, y Ahmed Rodríguez
Albacia, de 23 años, con domicilio en la Habana Vieja.
"Cada cierto tiempo la policía carga contra los bicitaxistas.
Nos detienen y conducen a la estación para imponernos altas
multas, y a veces nos decomisan el 'coche', porque no poseemos licencia
de transportación, negada a nosotros sistemáticamente
por el gobierno", puntualiza Bermúdez Toranzo.
Por su parte, Ahmed Rodríguez relata: "Las licencias
para transportación fueron otorgadas en los primeros años
de la década de 1990, tras el derrumbe de la Unión
Soviética. Después cerraron, y obstinadamente se niegan
a entregar nuevas patentes. Por el contrario, han ido cerrando el
círculo de hierro y retirándolas por una y otra causa.
El cochero indocumentado trabaja con cierta tolerancia, pero perseguido.
No quieren estar ilegales".
¿Por qué no eliminan de una vez a los conductores,
o al menos a los "ilegales?, pregunto
"Parece", responde Bermúdez, "que con las
altas multas que nos imponen pagan parte de los sueldos de los policías
que nos acosan. 500 pesos de multa cada semana por cochero suman
dos mil al mes. Alcanza de sobra para la mensualidad de dos agentes".
Mis interlocutores explican que las multas son exorbitantes: 300,
500 pesos. Pero 1,500 si el bicitaxista es sorprendido transportando
algún extranjero, aunque sea cubano residente en el exterior.
En ese caso, además, confiscan el vehículo. A veces
el cochero corre el riesgo con tal de obtener alguna divisa.
Bermúdez aclara que conduzca o no conduzca extranjeros en
el triciclo, si el cochero no posee la carta de autorización,
el decomiso es frecuente. "Al decomisar el triciclo, el bicitaxista
pierde su medio de trabajo, lo que perjudica a él y a su
familia. Por lo general, el cochero tiene mujer e hijos que mantener,
y hasta algún que otro pariente a su abrigo. Pero el gobierno
no quiere entender estas razones. Nos acosan y persiguen. Olvidan
lo malo que está el transporte en todo el país; y
olvidan el útil servicio que prestamos. Hemos hecho otra
petición a la Asamblea Nacional del Poder Popular exponiendo
la situación. Explicamos que queremos trabajar legalmente
y solicitamos que se nos conceda el permiso. Veremos si nos dan
respuesta", añade.
"Esa moción a la Asamblea", complementa Ahmed,
"se refiere, además, a la crítica situación
del transporte, cuyo impacto los cocheros ayudan a amortiguar. El
documento lleva la firma de muchos conductores y de ciudadanos que
emplean este medio de locomoción regularmente".
El documento presentado por los bicitaxistas pide también
que les permitan circular libremente por la ciudad. "Hay cocheros
que sirven y trabajan en municipios y zonas de la ciudad donde no
ganan lo suficiente para su sustento", señala Bermúdez.
"Un caso es el de San Miguel del Padrón, que tiene muchas
calles en sitios altos, donde pedalear, llevando personas y carga,
requiere de un esfuerzo físico muy grande. Pero también
porque, en general, la gente es muy pobre. El tramo cuesta veinte
pesos. Un cochero en San Miguel se muere de hambre. Por eso se desplaza
a otros lugares de la ciudad donde es constantemente aguijoneado
con multas y decomiso. Antes, la licencia nos amparaba en toda la
capital. En otras provincias ocurre lo mismo. Es como quitar este
servicio público poquito a poquito".
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