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Nefasto y la Sin Hueso
Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - El Día Mundial
de la Lengua no es una fecha cualquiera en el candelario chismológico
del cubano promedio.
Más allá de los ilustres enlenguados Guillermito
Shakespeare y el Miguel de Cervantes y Saavedra, hay algunos cubanos
que portan la sin hueso cual corbatas; muchos se la pisotean y a
otros les sirve de navaja para afeitar la pelambre ajena, pero todos
la esgrimen como un salmo, una enredadera o un escudo de armas contra
el tedio, la desesperanza y el miedo.
No voy a negar que Guillermito no paró de darle a la sin
hueso hasta que Desdémona sacó tres varas la suya
antes de fallecer estrangulada bajo las oscuras y celosas manos
del general Otelo, quien, según las malas lenguas, fue el
primer moro que llegó a Venecia luego del azaroso viaje de
una patera a través del estrecho de Gibraltar.
En cuando al Migue, ¿quieren ustedes lengua más enredadora
que la del hidalgo Don Quijote de la Mancha, que cogió pal
retrueque al pobre Sancho a base de promesas incumplidas que sólo
le dejaron magulladuras por todo el cuerpo y unos miedos y desalientos
de para de contar?
¿No puso a lengüetear de lo lindo contra el prójimo
y el destino del mundo a dos perros que como Ciprión y Berganza
semejaban en sus pesimistas diálogos a dos vigilantes del
Comité en su guardia nocturna mientras cuidan los logros
de la revolución: una bodega vacía, un consultorio
cerrado y la carrocería de un camión de bomberos listo
para cualquier emergencia, entre otros bienes difíciles de
contabilizar?
¡Y ni hablar del desalmado Fernandito de Rojas, alias El
Rojo, quien dio vida eterna a la lengua promiscua y embrolladora
de la Celestina para salar la existencia de cuanto Calixto y Melibea
desanden por este mundo lenguaraz!
Pero el cubano también es ducho en esa historia del despellejamiento
humano, en el darle cordel, cortar levas, cantarle las cuarenta
al desgraciado, elogiar al que manda y en el no tener pelos en la
lengua o soltarla como brazo armado contra el rival.
Si bien no estamos en desacuerdo con que el día de la muerte
-23 de abril- de tan sublimes lingüísticos sea instaurado
como el día mundial de darle a la sin hueso, no podemos dejar
en el olvido los aportes al lengüeteo nacional y foráneo
legados a la posteridad por insignes breteros, acaudalados chismosos
y contumaces flageladores de la vida y hacienda de los demás.
Hay que sentir en pellejo propio la picazón provocada por
un afectuoso saludo de las conocidas "lengüitas"
cuando se hallan reunidas bajo la mata de almendra, testigo inocente
de todo lo que sucede en la ciudad.
¡Cuántos presuntos legrados, adulterios, robos, muertes,
matrimonios, desviaciones ideológicas, conductas negativas,
ausencias injustificadas, miseria a cucharones o riquezas mal habidas
nacieron de lenguas frondosas y gregarias!
¿Quién sublimó jamás el uso de la sin
hueso como Raúl Lengüetazo, ganador del premio El Lengüino
del año por su aporte al descubrimiento de quienes ponen
en peligro la seguridad del estado y la economía del país
con la venta de paquetes de Íntima y algodón a 20
pesos, coladitas de café a uno, cigarrillos sueltos y acompañados
a 30 centavos, tacitas de aceite a cincuenta, frituras de bicarbonato
a diez, sin tener autorizo ni presentar el documento oficial donde
fueron adquiridos esos productos de primera necesidad?
¿Cómo pasar por alto el empleo patriótico
de la lengua mostrado por Yumilca "chisme a real", quien
abortó un plan subversivo de una familia desafecta que intentaba
mirar en un panda revolucionario una novela china transmitida por
antena imperial a través de satélites y otras armas
de exterminio masivo de la verdad cubana?
¿Y de qué forma obviar los aportes lingüísticos
de quienes con el solo empleo de la lengua levantan barricadas,
derrumban imperios, hunden en el ostracismo a titeremundachi, o
sacan a la luz a un eximio pelele que la emplea en sermonear a infelices
seguidores que a la vez la utilizan para sobrevivir?
La lengua no es mala ni buena, como decía el cuentapropista
griego Esopo El Frígido. Todo es según el uso que
se le dé, y más cuando ésta es larga, anda
suelta, no tiene pelos y cuelga como un badajo acusador sobre la
vida privada de la gente.
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