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La corriente no da la cuenta
Marilyn Díaz Fernández, Lux Info Press
CAMAGUEY, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - El poblado camagüeyano
de Sibanicú estuvo la pasada semana al borde de un estallido
social. Hace apenas mes y medio que los habitantes del municipio
recibieron con gran bullicio y regocijo la llegada de la "revolución
energética" al lugar. Las tan anunciadas hornillas eléctricas
y el calentador de agua a tirabuzón, como lo bautizara el
gobierno, fueron distribuidos para su venta por los trabajadores
sociales el pasado 2 de marzo.
Supuestamente habían desaparecido los problemas domésticos.
Se acabó el uso de combustibles como leña, carbón,
petróleo crudo y otros que producían tizne. La gente
lavó las cazuelas y los que pudieron pintaron con lechada
su cocina. Al parecer, se había hecho realidad otro sueño
revolucionario.
Aturdidos por la alegría, todos olvidaron que la revolución
también había subido la tarifa eléctrica. Por
eso, al cabo de este tiempo, no fue precisamente alegría
lo que sintió la población de Sibanicú.
Los días 18 y 19 de abril, mientras se efectuaba la lectura
de los metros contadores, la inmensa mayoría de los usuarios
de este servicio recibió la noticia que actuó como
detonante del descontento general. Las maneras de reaccionar fueron
muy similares, porque la causa era la misma: en los primeros días
de mayo habrá que pagar una cuenta eléctrica que en
algunos casos sobrepasa los 200 pesos, y en la inmensa mayoría
va de 50 a 200,
La protesta fue unánime, nadie quiere desembolsar tanto
dinero al mismo tiempo. "Porque no lo tenemos"; fue la
expresión de muchos. "Si pagamos esa cantidad de dinero,
¿con qué vamos a comer?", razonaron otros.
Un ciudadano expresó que los equipos eléctricos que
le vendieron los pondrá en la calle, porque no los quiere
en su casa. "No estoy de acuerdo con que hayan subido tanto
la corriente, y no la voy a pagar", expresó.
Mientras, otro enfatizó que habían engañado
al pueblo. "Le subieron una miseria a los salarios -dijo- y
ahora le van a quitar casi todo el salario a uno con el precio de
la electricidad. Eso es un abuso".
Casi todos coinciden en que no van a usar más los equipos,
y que es mentira que sean ahorradores como señala la propaganda.
"Gastan muchísimo, y yo no los quiero", dijo una
anciana que recibe una pensión de 115 pesos. La cuenta que
recibió de la empresa eléctrica ascendió a
31 pesos.
Lo cierto es que el gobierno disminuyó la ración
de combustible que vendía por la libreta de abastecimiento.
La cantidad que vende ahora es tan pequeña que no alcanza
para el fogón. Por esa razón muchos se preguntan si
luego vendrá una campaña alimenticia en la que venderán
píldoras que quiten el apetito, o habrá que dejar
de cocinar hasta morir de inanición, porque con la corriente,
no da la cuenta.
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