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El llanto de una madre
Marilyn Díaz Fernández, Lux Info Press
CAMAGUEY, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Jennifer Talhía
Guerra pasó el Día de la Infancia muy triste y enferma.
Su madre, la joven Anabel Guerra, también estaba afligida
el primero de junio cuando coincidimos en una de las enfangadas
calles de Sibanicú, donde ambas residimos.
Cuando le pregunté por la niña se echó a llorar
y me dijo que estaba enferma, como siempre. Las lágrimas
de Anabel me conmovieron, porque por su carácter alegre y
desenfadado sé que ella no llora muy a menudo, y entonces
quise saber qué ocurría con Jennifer, una bebita de
diecinueve meses de nacida.
La madre de la niña me contó que el día antes
cayó un fuerte aguacero, y que la casa donde viven se inundó;
el agua le llegaba a las rodillas porque la vivienda está
en mal estado. Es de madera, con techo de guano de palma. Me dijo,
alterada: "Tú sabes que mi hija es alérgica,
y que a los once meces de nacida hizo una convulsión y tuvo
un paro respiratorio que la puso al borde de la muerte. He ido varias
veces a las oficinas del gobierno municipal a pedir un solar para
construir una casita donde tener a mi niña; pero tiene que
ser cerca del hospital, porque si le repite el paro y estamos lejos
se me muere. En esa zona hay varios solares, pero Hernández
Risco y Marisleidis Gutiérrez, los que atienden la vivienda
en el Poder Popular, me han negado los que he propuesto".
Le pregunté a Anabel por qué se rehusaban a otorgarle
alguno de esos terrenos. "Porque no sienten amor por el hombre,
porque su corazón no se conmueve ni con el dolor de una madre,
ni con el problema de salud tan grande que tiene mi hija. A ellos
no les importa que se muera, y eso que dicen que los niños
son muy importantes en este país. Es mentira. Fíjate
que hay un terreno grandísimo, y cuando les insinué
que me dieran allí un pedacito, Marisleidis me dijo que no,
que ése era un terreno para construir casas a los médicos".
"La niña -continúo su relato Anabel- me ha hecho
cuadros asmáticos debido a la alergia; pero los del gobierno
no han querido siquiera leer el resumen de la historia clínica
de mi hija".
Anabel Guerra tiene 32 años y vive con su esposo, su suegra
y su cuñado, en la calle William Soler No. 57, en Sibanicú,
provincia Camagüey. Es trabajadora de la Empresa de Comercio
Municipal del municipio, y desde que la niña nació
no ha podido incorporarse a su puesto de trabajo, ya que tampoco
le han asignado un círculo infantil a Jennifer.
"Estoy desesperada -me dijo llorando-, no sé por qué
no se conduelen de una niña enferma que puede morir. Después
hablan de otros países y quieren proteger a otros niños.
Si son tan buenos, entonces que protejan a la mía y me ayuden
a sacarla de donde estamos viviendo".
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