Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Septiembre 11, 2006

Congreso Obrero en Cuba

Joel Brito.

Para los días 25 al 27 de septiembre, la oficial Central de Trabajadores de Cuba y sus 19 Sindicatos Nacionales celebrarán su XIX Congreso, digo, si de aquí a esa fecha no están de luto nacional.

No hay mejor fecha que la propuesta para el comienzo de la fiesta circense. La XIV Cumbre de los países No alineados, que de no-alineados tiene poco y si mucho de “chavismo”, “evismo”, “mahmudismo” y “castrismo”, se clausura en el Palacio de las Convenciones el día 16 de septiembre y, según los muy exactos cálculos de los estadísticos cubanos, asistirán 116 países y cerca de 5 mil delegados.

De esta forma muchos de los asistente que son no-alineados estarán presentes en la magna cita sindical cubana y podrán tomar clases y muchas notas de lo que es un verdadero congreso obrero, hay que enseñarle al mundo cómo se cobra la cuota sindical y el “día de haber” de las Milicias de Tropas Territoriales; cómo se hace una elección sindical democrática en la cual aparece alguien del Buró Político, del único partido existente; me atrevo a asegurar que será Machado Ventura y dice que: “a sugerencia del Partido el hombre capaz de llevar las riendas de la CTC es Ross u otro” y el honorable comité nacional de la CTC, de forma muy obediente, votará por unanimidad el designio; aunque en los pasillos se oiga “ tragarnos a ese idiota de nuevo, hasta cuando será esto”.

El periodiquito Trabajadores, órgano oficial de la CTC y que muy coincidentemente está localizado en el mismo edificio de los periódicos Granma, Juventud Rebelde y todos los otros medios de prensa, informó que el XIX Congreso “recogerá el sentir de los trabajadores cubanos y será una forma de expresar el apoyo incondicional al líder, ya no al máximo, el cual difícilmente asista debido a su insuperable estado de salud y su alto nivel de coherencia”.

Pedro Ross, su flamante secretario general que ha sido de todo en su vida, menos dirigente sindical y mucho menos defensor del derecho de los trabajadores, no tardó en convocar a la prensa, al salón internacional de la CTC, a una de sus aburridas pero “muy sabias entrevistas” y, como todo un iluminado, expreso: “Este congreso lo vamos a dedicar a los cinco héroes presos en el Imperio y a la batalla de las ideas, habría que adicionar que será un congreso critico ( por supuesto sólo con el imperialismo) y se oirá una orgía de logros que ningún miserable país capitalista es capaz de alcanzar”, me imagino que ahora tendrá que sumarle el deseo de la pronta recuperación del enfermito, vaya congreso obrero, bendecido sea ese trabajo sindical.

Los trabajadores cubanos no tienen problemas, el Producto Interno Bruto del país crece más que el de China, el salario les sobra a los cubanos, ya no hay apagones, el petróleo se reexporta, las viviendas son residencias obreras que dan gusto verlas, el transporte es una de las maravillas socialistas, la productividad del trabajo es más elevada que en los Estados Unidos, la tasa de desempleo la más baja del globo, es inclusive envidiada por los países de la Unión Europea, los convenios colectivos de trabajo son los mejores del mundo, los accidentes de trabajo son por culpa del bloqueo de los gringos, la educación y la cultura son cátedras, la salud está en la cumbre con un brote de dengue que es culpa de la mafia de Miami y que pronto aplastaremos, la Organización Internacional del Trabajo tiene que aprender del sistema laboral cubano, se vive en un paraíso tropical, mejor que en la vieja Europa y disfrutan de una democracia que el pueblo norteamericano debe envidiar, están por enviar observadores a las elecciones norteamericanas, para que cualquier tirano que pueda estar dirigiendo en Washington DC los destinos del Imperio por 47 años y masacrando a su sufrido pueblo, aprenda como se hacen las cosas con un divertido y caníbal apetito caribeño.

El coro de papagayos vestirá sus mejores galas y dará su apoyo incondicional a la Revolución, no habrá una solo voz que se oponga a tantas virtudes, de todas formas los delegados son militantes del Partido o de la Juventud; será un “congreso político, no de demandas económicas; será un congreso de continuidad y enseñanza, será una escenografia más de un sistema en descomposición y que quizás pronto termine.

Para concluir la fiesta de los trabajadores cubanos, sus elegantes dirigentes sindicales deberán compartir en la Casa de Protocolo del Laguito, con los visitantes extranjeros, una cena muy modesta que incluye manjares desconocidos para los obreros del campo o para un medico que nunca ha salido al exterior.

Lamentablemente en lo que esto sucede, muchos buenos cubanos, de seguro los futuros dirigentes de un próspero país, están encarcelados o son victimas de infames actos de repudio que le pondrían de punta los pelos a cualquier persona sensible del mundo.

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