Octubre 30, 2006
Tres trabajadores cubanos denuncian las condiciones infrahumanas y situación de esclavitud sufridas en el astillero de Curazao Drydock Co., empresa de capital mixto con el gobierno de Cuba, dedicada a la reparación de embarcaciones que incluyen barcos cruceros, petroleros y firmas de embarque. Dichos trabajadores (Alberto Justo Rodríguez, en el 2004; Fernando Alonso Hernández y Luis Alberto Casanova en el 2005) consiguieron huir y han presentado una demanda (http://www.miami.com/multimedia/miami/news/complaint.pdf) contra el gobierno cubano y la empresa ante un tribunal del distrito de Miami. El juez James Lawrence King llevará el caso.
El gobierno cubano, que ha refrendado importantes convenios suscritos con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y que sistemáticamente incumple muchos de los refrendados como así ha sido denunciado por la propia OIT, envía regularmente a trabajadores cubanos contra su voluntad a desempeñar labores en dichos astilleros bajo amenaza de encarcelamiento si se niegan a ello. Más de cien trabajadores transferidos de los propios astilleros cubanos laboran en Curazao Drydock Co. recibiendo sueldos de 3,5 centavos la hora y 16 dólares mensuales en jornadas de dieciséis horas diarias y 112 semanales y bajo condiciones de extrema peligrosidad e insalubridad, temperaturas asfixiantes y sin medio alguno de protección, tal como consta en la demanda presentada. A su llegada a la isla les son requisados los pasaportes. Durante el tiempo libre los trabajadores son obligados a ver vídeos de discursos de Castro, marchas y los debates de la Mesa Redonda, programa televisivo cubano en la que el dictador es entrevistado durante horas por diversos periodistas.
La empresa afirma ser conocedora del estado de trabajo forzoso a que son sometidos dichos trabajadores pero manifiesta haber abierto una investigación exhaustiva sobre las condiciones de trabajo denunciadas (http://www.miami.com/multimedia/miami/news/curacao.pdf). Asimismo sostiene que muchas de las alegaciones de la demanda van dirigidas contra el gobierno cubano. Entre los supervisores de los trabajadores se encuentra un sobrino de Fidel Castro.
El Grupo Internacional por la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (GIRSCC) muestra su plena solidaridad con estos trabajadores y denuncia la extrema indefensión a la que están sometidos los trabajadores cubanos, privados de sindicatos libres e independientes que puedan defender sus intereses o hacerse siquiera eco de sus demandas. El Código de Trabajo cubano prohíbe expresamente la libertad sindical. Varios dirigentes sindicales cumplen largas penas de prisión.
Asimismo, el GIRSCC muestra su enérgica repulsa a este tipo de hechos que chocan de pleno con los principios del Pacto Global de la ONU y con la Declaración Universal de los Derechos Humanos que condena el trabajo forzoso y el sometimiento a condiciones laborales como las sufridas por estos trabajadores. El gobierno cubano que ha recibido reiterados llamamientos y denuncias de organizaciones como la OIT y la CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres) a cuyos inspectores tiene negada la entrada en la isla, es el máximo responsable de situaciones como las descritas que mantiene en condiciones de esclavitud a sus propios trabajadores. El GIRSCC exige una plena investigación de los hechos denunciados y la depuración de las responsabilidades.
GIRSCC
Miami, Octubre 2006.