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Noviembre 27, 2006

La crisis de los trabajadores cubanos

Oscar Espinosa Chepe,CubaNet.

LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org) - La anarquía laboral en Cuba crece. La baja productividad es promovida por el ausentismo, la indisciplina laboral y el auge imparable de la corrupción, en un escenario donde la desviación de los recursos aumenta sin cesar; todo aquello susceptible de convertirse en dinero se sustrae y va a engrosar el mercado negro.

En muchos lugares, cada vez más, los comercios abren sus puertas cuando les conviene y las cierran cuando les place. Los trabajadores utilizan su tiempo a discreción. La ilegalidad no tiene límites y abarca todos los aspectos de la sociedad, incluso gana espacios en sectores que en determinado momento fueron ejemplo, como la salud pública y la educación. Todo en un clima de descontrol, precariedad, improvisación, plantillas infladas y sobre todo de una casi absoluta ausencia de motivación laboral.

Todas estas situaciones son reales y aumentan por día, en un marco donde el Estado pretende que paga, y los trabajadores simulan laborar. Está claro que una nación no puede permitir que esto continúe desarrollándose a riesgo de producirse una fuerte conmoción social, pues este caos está teniendo consecuencias desastrosas en el nivel de vida de la población.

Sin embargo, no se aprecia ningún paso efectivo por las autoridades para detener este maligno proceso que consume la sociedad y produce enormes daños en los valores morales de la ciudadanía. Lamentablemente, el gobierno en lugar de ir a la fuente del problema, que no es otro que la existencia de un sistema paralizante y bloqueador del desarrollo, se encamina nuevamente hacia medidas represivas, con la intención de tratar, otra vez, reparar por la fuerza lo que el mismo ha destruido.

Recientemente se ha emitido la resolución 188/2006 sobre los Reglamentos Disciplinarios Internos por el ministerio del Trabajo y Seguridad Social (MTSS), que servirá de base para la confección en cada entidad laboral de un nuevo reglamento sustituto de la anterior legislación y que se aplicará a partir del 2 de enero del 2007. Este documento deberá contener, entre otros aspectos, las obligaciones y prohibiciones comunes para todos los trabajadores, y las específicas en dependencia de la actividad laboral de que se trate; también determinará las infracciones que se consideren graves. Asimismo, las obligaciones y prohibiciones no sólo se aplicarán a los trabajadores contratados por tiempo indeterminado, sino a los que lo son por tiempo determinado y a domicilio de carácter permanente, los adiestrados, dirigentes, funcionarios y demás trabajadores designados.

El incumplimiento de determinadas obligaciones y prohibiciones, según la resolución 188, se calificará como infracción grave de la disciplina y merecerá la aplicación de severas medidas. Entre estas se incluyen las ausencias e impuntualidades consideradas injustificadas; el abandono del puesto de trabajo; el desaprovechamiento de la jornada; no informar sobre las sustracciones, pérdidas, desvíos, apropiaciones y daños de los que se tenga conocimiento; y la introducción en la computadora de archivos, imágenes o ficheros que contengan pornografía, juegos prohibidos y documentos falsos -sin aclarar a que se refiere esto último.

Durante noviembre, en cada Centro se constituirá un grupo de trabajo para elaborar la primera versión del proyecto que será analizado inicialmente en su Consejo de Dirección. Como puede apreciarse, se intenta otra vuelta a la tuerca, sin considerar que los deberes de los trabajadores tienen que marchar acorde con sus derechos. En este nuevo reglamento no se tiene en cuenta que el salario en Cuba no alcanza para vivir (el salario promedio mensual es equivalente a 16.50 dólares USA, según datos oficiales); que las condiciones de trabajo y la alimentación son pésimas; que los medios de transportación son casi inexistentes por lo que es muy difícil llegar a un centro de trabajo; que muchas veces se carece de elementales condiciones higiénicas, ropa necesaria, artículos de protección física y hasta instrumentos para laborar como expresaron algunos delegados al congreso de la Central de Trabajadores de Cuba en septiembre pasado.

Tampoco se habla en la resolución 188 de la necesidad de pagar puntualmente los haberes de los trabajadores, ni de las continuadas violaciones de los acuerdos internacionales firmados por el gobierno cubano, entre ellos la libre sindicalización, con lo cual pudieran crearse verdaderas organizaciones obreras que defiendan los intereses de los trabajadores, no como las actuales que son simples poleas de transmisión del totalitarismo.

Esta nueva resolución es otro intento de resolver los problemas del país mediante métodos represivos, sin ir al fondo del problema. Parece que a las autoridades no les resulta suficiente el número de personas cumpliendo prisión por delitos que en condiciones normales la mayoría no hubiera cometido.

Todo indica que la intención es continuar empujando al delito y castigando a los cubanos, en un clima signado por la miseria y la desesperación, en especial de los trabajadores y sus familias.

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