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Diciembre 5, 2006

Pide el GIRSCC a Raúl Castro la excarcelación de sindicalistas en prisión

MIAMI, 5 de diciembre (GIRSCC / www.cubasindical.org) - Terminados los festejos con los que Cuba ha querido celebrar el cumpleaños del Jefe de Estado cubano y el desembarco del Granma, mostrando al mundo el despliegue de su fuerza armada, el GIRSCC se dirige al Presidente en funciones de la República Cubana, instándole a la liberación de los sindicalistas independientes en prisión.

La oferta de diálogo con EEUU emitida por Raúl Castro sólo será creíble si se procede a la inmediata excarcelación de los presos de conciencia condenados a largas penas de prisión por ejercer el derecho a la libre expresión y la libre asociación. Entre los detenidos en el 2003 y que aún continúan prisioneros figuran siete sindicalistas cuyo único delito es el de haber denunciado las condiciones laborales de los trabajadores cubanos y pretendido crear sindicatos independientes y libres al margen del único sindicato autorizado, la CTC.

Todo trabajador tiene el inalienable derecho a asociarse a aquel sindicato que considere que mejor representa y defiende sus intereses como trabajadores, así como el de fundar las organizaciones sindicales que crea oportunas para ello. La libertad sindical es un principio básico, un derecho irrenunciable para los trabajadores de cualquier rincón del mundo.

No es posible iniciar proceso de democratización alguno mientras continúen entre rejas hombres y mujeres inocentes. Ningún Estado de Derecho puede condenar la diversidad y la pluralidad de los ciudadanos que componen el entramado social de dicho Estado. La legítima aspiración de todo país a ser libre, independiente y autónomo conlleva irrenunciablemente garantizar la convivencia pacífica de todos y cada uno de sus ciudadanos, el diálogo y el respeto a la libre creencia, pensamiento, expresión, opinión y asociación. Los derechos humanos o son universales o dejan de ser derechos.

La persecución, el acoso y la violencia, la intimidación, la amenaza y los actos de repudio o detenciones contra los ciudadanos cubanos que no comparten el modelo de Estado autoritario imperante en Cuba debe terminar inmediatamente. Cualquier ciudadano debe poder manifestar su opinión en un clima de normalidad y diálogo y sin amenazas. Periodistas, sindicalistas, defensores de derechos humanos o miembros de la sociedad civil deben tener garantizados el ejercicio libre de su actividad.

El elevado número de presos de conciencia acusados de ser mercenarios contrarrevolucionarios cuando son simplemente parte de la sociedad civil alternativa y que permanecen en las cárceles cubanas deben ser puestos inmediatamente en libertad. Sólo así el gesto de mano tendida y apaciguamiento realizado por el presidente en funciones cubano tanto como el proceso que parece haberse iniciado tendrán auténticos visos de credibilidad.

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