Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Mayo 7, 2007

La vida sigue igual

Oscar Mario González

LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - El primero de mayo se cumplió el primer mes de la puesta en vigor de los decretos 187 y 188 que aspiran a poner orden en el relajo generalizado del ambiente laboral criollo.

Pero las cosas siguen iguales o muy parecidas, porque los problemas sociales y laborales son muchos, y muy de fondo, y según el guajiro cubano, cuando el mal es de halar la cadena no valen guayabas verdes ni cocimientos de manzanilla.

La intención de enderezar el árbol torcido no es novedosa. Ha aparecido y vuelto a aparecer en varias ocasiones, siempre que el péndulo marxista se ha visto amenazado por el desorden y la apatía incontrolables.

Hablando en plata, y sin que nos quede nada por dentro, este socialismo del siglo XXI no sirvió en el XX, ni servirá en el XXXI, si es que esta humanidad, amenazada por el sobre calentamiento y la capa de ozono llegan allá. Me figuro que para entonces será sólo una forma de demencia colectiva que aquejó al género humano.

Por eso el hombre de la calle, me refiero al que tiene que trabajar duro día tras, no se acoquina por más decretos que vengan. Sobre todo si tiene más de 50 años y ya le duele la rabadilla de ver tantas "ofensivas" y "limpiezas" para, al final, volver a lo mismo.

Porque con tanta escasez y tan poca hacienda no se puede emplear todo el esfuerzo para sacar del fango al carromato estatal. Hay que dejar reservas para emplearlas en el "invento callejero". Así, pues, lo prohibitivo y lo permisible irán unidos en pos de eso que el lenguaje culto denomina "canasta familiar", y que no es más que frijoles hervidos, buen guiso en la mesa, zapatos para los muchachos y vestimenta adecuada para la mujer. Si el socialismo dice ser igualdad, y en nombre de tan alta palabra te tienen de aquí para allá, agitando banderitas y zapateando, lo menos que se puede hacer es vivir como Dios manda. A fin de cuentas, cuando el sol sale lo hace para todos y no únicamente para los gerentes, generales y doctores internacionalistas.

Los trabajadores más jóvenes, que no conocen las mañas y recovecos del sistema, andan nerviosos. Mas, ya se dijo por la radio y la televisión que el decreto no era sordo ni ciego ante las dificultades "objetivas" por las que atraviesa la revolución en estos momentos decisivos para la patria socialista, lo que en el léxico patriótico-revolucionario equivale a insinuar que la sangre no llegará al río; y que, aunque mueran dos santiagueros y cinco villaclareños, el sol seguirá saliendo por el este, y el cañonazo seguirá disparándose desde la Cabaña, y a las nueve en punto de la noche. Que el gobierno continuará haciendo como que le paga al proletariado, y los trabajadores aparentando que trabajan.

Todo ello en medio del retozo y el guasabeo tropical, bajo un sol que raja seborucos y una luna que, voluntariamente, sale por las mil ventanas del cielo para cooperar con la tranquilidad ciudadana y facilitar la guardia del Comité de Defensa de la Revolución.

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