Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Mayo 20, 2007

Con aliento ajeno (XIV)

Rafael Marrón González. Correo del Caroní, Venezuela, 17 de mayo 2007.

Correo del Caroní dedica este texto del periodista Juan Carlos Urbina, de su serie “Socialismo... ¿con qué se come eso?”, a todos los trabajadores amenazados con la eliminación de sus beneficios contractuales, porque socialismo no paga prestaciones sociales, y con la conversión de sus sindicatos en aparatos de control laboral al servicio del régimen. Disonancia cognoscitiva se llama a la toma de decisiones por presión de grupo o por estímulos emocionales que redundan en perjuicio propio. La imaginería popular llama a este síndrome efecto “chacumbele”. La serenata de Chávez mantiene embelesado al sector más vulnerable de nuestra sociedad, el que precisamente resultará más afectado por la comunistización de las relaciones laborales, al imponérseles un comisariado gobiernero, bajo la ficción de “consejos laborales”, cuya misión es controlar la absoluta dedicación del trabajador a los intereses del partido único y por ende al gobierno, y es nuestro deber ineludible alertarlos de las perversiones históricas de este sistema criminal de domar hombres por la represión militar. Cedo la palabra al periodista Juan Carlos Urbina Mendoza.

Chacumbele: él mismito se mató

“Chacumbele” es un personaje tomado de la realidad cubana. Él mismito se mató, reza la letra de una canción en esa isla caribeña. Buscando los orígenes de esta historia en una página sobre música latinoamericana, encontramos lo siguiente: “se supone que fue un hombre muy mujeriego que vivió en La Habana a principios del siglo XX y del cual una mujer se enamoró perdidamente. El tal Chacumbele se le corría con otras y en una de esas, la mujer emberrenchinada con el dichoso hombre, lo persiguió por las calles de La Habana, hasta que lo encontró con otra y lo cosió a puñaladas. De esa historia, surgió una canción que cantó Miguelito Valdés y luego el dicharacho de que “el mismito se mató como Chacumbele”, lo cual implica, que la persona con sus actos se busca la muerte”. Muy pertinente por lo que pretenden hacer buena parte de los mal llamados sindicalistas nuestros que están amolando, con el llamado “Socialismo del Siglo XXI”, el cuchillo para su garganta. Me explico: la Constitución de la República de Cuba, “mar de la felicidad” según el presidente Hugo Chávez, expresa lo siguiente: “Art. 1. La República de Cuba es un Estado socialista de obreros y campesinos y demás trabajadores manuales e intelectuales. Art. 4. En la República de Cuba todo el poder pertenece al pueblo trabajador que lo ejerce por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas derivan, o bien directamente. El Poder del pueblo trabajador se sustenta en la firme alianza de la clase obrera con los campesinos y las demás capas trabajadoras de la ciudad y el campo, bajo la dirección de la clase obrera”. Todo, hasta aquí, va muy bien. Muy bonito. La serenata de la que habla el profesor Rafael Marrón González. Sigamos: “Art. 5. El Partido Comunista de Cuba, vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, es la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. Ya comienza a aparecer el PUS de allá (Partido Único Socialista) y su papel estrangulador del pluralismo ideológico. Continuemos: “Art. 7. El Estado socialista cubano reconoce, protege y estimula a las organizaciones sociales y de masas, como la Central de Trabajadores de Cuba, que comprende en sus filas a la clase fundamental de nuestra sociedad, los comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Federación Estudiantil Universitaria, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, la Unión de Pioneros de Cuba y otras que, surgidas en el proceso histórico de las luchas de nuestro pueblo, agrupan en su seno a los distintos sectores de la población, representan intereses específicos de éstos y los incorporan a las tareas de la edificación, consolidación y defensa de la sociedad socialista”. Es decir, que todo, incluyendo el sector laboral y productivo, está controlado por el Estado Socialista. No hay autonomía del movimiento sindical. Los sindicatos bajo la égida del PUS cubano (y del aplastante aparato estatal cubano) quedan controlados por el jefe máximo, Fidel Castro.

El sindicalismo cubano no existe

Sindicalismo y autonomía van de la mano. Si el Estado controla a los sindicatos (tal como ocurre actualmente en Cuba y pretende imponerse en Venezuela), tal sindicalismo es sólo nominal. Una vez consolidado en el poder Fidel Castro, vació de toda condición de autonomía e independencia a la Central de Trabajadores de Cuba, al ser absorbida por el PUS (Partido Comunista Cubano) y convertirla en un apéndice de la política totalitaria estatal castrista. Ninguna decisión se tomó, luego de este cambio esencial, sin la aprobación del dictador y de su instrumento, el llamado Partido de la Revolución Socialista. Además, toda actividad de rebeldía o disidencia fue castigada de forma implacable por el régimen cubano.

Presos por exigir derechos para los trabajadores

Son muchos los casos de detenciones arbitrarias y juicios contra dirigentes sindicales que han osado impulsar movimientos u organizaciones sindicales autónomas en la isla. De esta forma, se destaca el arresto y condena de prisión de los dirigentes sindicales cubanos. Estas sanciones fueron impuestas por los tribunales “rojos, rojitos” en 2003, cuando comenzaron a aparecer algunas iniciativas que buscaban la autonomía sindical: *Carmelo Díaz Fernández, 63 años de edad. Presidente de la Unión Sindical Cristiana y subdirector del Centro Nacional de Capacitación Sindical y Laboral. 16 años de prisión. *Miguel Galván Gutiérrez, 38 años de edad. Miembro del ejecutivo del Centro Nacional de Capacitación Sindical y Laboral. 26 años de prisión. *Pedro Pablo Álvarez Ramos, 53 años de edad. Secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC). 25 años de prisión. *Alfredo Felipe Fuentes, delegado del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos en la provincia de La Habana. 26 años de prisión. *Nelson Molinet Espino, 37 años de edad. Presidente de la Confederación de Trabajadores Democráticos de Cuba. 20 años de prisión. *Héctor Raúl Valle Fernández, 35 años de edad. Vicepresidente de la Confederación de Trabajadores Democráticos de Cuba. 12 años de prisión. *Iván Carrillo Hernández. Miembro del Comité Ejecutivo de la Confederación Obrera Nacional Independiente de Cuba. 25 años de prisión. *Oscar Espinoza Chepe, miembro del CUTC. 20 años de prisión. El único delito que cometieron fue el haberse atrevido a organizar los trabajadores fuera del PUS (Partido Comunista Cubano) y exigir reivindicaciones laborales al patrón, es decir, al Estado cubano que lo controla todo.

El sindicalismo es libre y autónomo

Desde el mismo mes de marzo del 2003, estos sindicalistas independientes de Cuba han sentido la solidaridad de organizaciones internacionales o nacionales en el exilio como son la Central Latinoamericana de Trabajadores, CLAT y la Confederación Mundial de Trabajadores, CMT, a las cuales está afiliado el CUTC. La Organización Internacional del Trabajo, OIT, en su informe del Comité de Libertad Sindical publicado en noviembre de 2003, recoge la denuncia de su afiliada, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) que asevera “que las autoridades cubanas sólo reconocen una central sindical, la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) fuertemente controlada por el Estado y el Partido Comunista que designa a sus líderes. El Gobierno prohíbe los sindicatos independientes. La negociación colectiva no existe. El derecho a la huelga no está autorizado por ley y prácticamente no existe. El Gobierno no ha cumplido aún con las promesas de reformar el código laboral. En la realidad existen varios sindicatos independientes que desarrollan sus actividades en un ambiente muy hostil. Es así que los trabajadores/as que tratan de unirse a estos sindicatos son perseguidos y pueden perder sus puestos de trabajo”.

El informe de la CIDH

Por su parte, la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA), señaló en su informe del año 2005 que “el 20 de agosto de 2005, agentes de la Seguridad del Estado allanaron el apartamento de la señora Maybell Padilla, secretaria general adjunta del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUCT), cuyo secretario general, Pedro Pablo Álvarez Ramos, se encuentra en prisión desde abril del 2003 cumpliendo una condena de 25 años de prisión. Según la información allegada a la Comisión, en el registro, le fue incautado a la señora Padilla un equipo FAX, documentos de su organización, periódicos nacionales y extranjeros, y dinero. Acto seguido, la dirigente sindical fue conducida a una estación policial de la ciudad de La Habana, donde le hicieron un acta de ocupación y se le informó que más adelante se le citaría. Durante el año 2005, la CIDH continuó recibiendo información sobre la situación de los derechos humanos de los trabajadores y dirigentes sindicales en Cuba. Al respecto la información refiere principalmente a las precarias condiciones a las que están sometidos los sindicalistas detenidos en marzo de 2003 y posteriormente condenados; a la restricción del derecho de libertad sindical y la continuidad de actos de hostigamiento dirigidos contra colaboradores y activistas del movimiento sindical independiente; a la forma de organización salarial de los trabajadores en Cuba y a las especiales condiciones laborales a las que estarían sometidos trabajadores de empresas estatales cubanas que ejercen sus servicios fuera del territorio nacional. En relación con la libertad de asociación, la Comisión reitera su preocupación por la existencia de una sola central sindical reconocida oficialmente y mencionada en la legislación cubana, lo cual ha sido motivo de atención permanente de la Organización Internacional del Trabajo. La Comisión desea destacar que uno de los principios rectores de la Constitución de la Organización Internacional del Trabajo, de la cual Cuba es signataria, incluye el “reconocimiento del principio de libertad sindical” como requisito indispensable para “la paz y armonía universales”. En este sentido, la Comisión considera que los actos de hostigamiento contra sindicalistas que intentan defender el derecho a la libertad sindical son contrarios a los derechos humanos”.

“Quien no escarmienta en cabeza ajena, es escarmiento de cabeza ajena”

Los trabajadores deben verse en este espejo. Este es el modelo de sociedad que se está implantando en Venezuela. El llamado “mar de la felicidad”. Más claridad, imposible. Les pregunto a los trabajadores de Guayana y del país que se autodefinen como chavistas (no a los sindicaleros comprados por el gobierno que están allí a punta de real, de güisqui 18 años y camionetotas de lujo): ¿están ustedes dispuestos a vivir una situación como la que sufren sus compañeros cubanos? ¿Se arriesgan a perder todas sus reivindicaciones logradas tras años de lucha del movimiento obrero venezolano (a saber prestaciones sociales, bono nocturno, primas para la educación de los hijos, seguro de HCM, útiles escolares, juguetes en Navidad, etc.)? Estos casos concretos, denunciados por organizaciones de prestigio a nivel internacional (como la OIT y la OEA) y que recogemos en nuestro trabajo de hoy, son suficientes como para alertar de lo que viene. Permítanse un momento de silencio y reflexión. Están haciendo como Chacumbele. Como señaló el papa Juan Pablo II (quien enfrentó heroicamente al socialismo en Europa hasta poner en riesgo su vida): “Despierta y reacciona. Es el momento”. Juan Carlos Urbina Mendoza. Periodista.

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