Junio 22, 2007
LA HABANA, Cuba - 22 de junio (www.cubasindical.org) - Los que imponen el poder en Cuba habitualmente desacreditan al proceso democrático desarrollado en la isla antes de la llegada al poder del gobernante Fidel Castro en 1959. En sus pronunciamientos catalogan como un modelo a la Constitución socialista aprobada en 1976.
Los voceros oficiales no citan que la Constitución de 1940 fue reconocida en su tiempo como la más progresista de América Latina. Cuando indagué con ciudadanos sobre la Constitución vigente en Cuba, recibí respuestas ambiguas. Para los cubanos que peinan canas, Fidel Castro incumplió las promesas de realizar elecciones libres en 18 meses y restablecer la Constitución de 1940.
El 22 de octubre de 1974, los habitantes de la Mayor de las Antillas fueron espectadores de un ejercicio inédito de antidemocracia. Por decisión conjunta del Partido Comunista de Cuba y el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, fue designada una comisión mixta encargada de redactar el Anteproyecto de Constitución.
Blas Roca Calderío, uno de los constituyentes de 1940, estuvo al frente de la comisión redactora. El 24 de febrero de 1976 fue proclamada oficialmente en Cuba una nueva Constitución, según el gobierno fue aprobada por el 97,7 % de los habitantes.
Un análisis imparcial refleja que la Constitución nacida de la voluntad del Partido Comunista de Cuba ha patentizado la ausencia de derechos civiles. En mayo del 2002, el opositor Oswaldo Payá Sardina, Coordinador Nacional del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), y otros activistas pro democracias entregaron en la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) más de 11 mil firmas de cubanos que demandaban un referéndum que cambiara las leyes en la isla.
La iniciativa ciudadana conocida bajo el nombre del Proyecto Varela, de acuerdo a los artículos 63 y 88 de la Constitución facultaban a los ciudadanos presentar una petición, sí 10 mil o más habitantes la firman. El gobierno cubano archivó el Proyecto Varela y para contrarrestar la iniciativa, en junio del 2002 aprobó una reforma a la Constitución que declaró el carácter irrevocable del Socialismo en Cuba.
La Constitución de 1976 no ofrece alternativas y ha dejado a los cubanos amarrados a un sistema que no respeta los derechos civiles, que anula la celebración de elecciones libres y el derecho de estar representados en el gobierno por medio de representantes libremente escogidos.
A los cubanos se les puede llamar ciudadanos carentes de una legitima Carta Magna. La Habana no ha asegurado constitucionalmente a sus ciudadanos una activa participación en la vida económica, política y social, así como en la toma de decisiones. El gobierno ha manipulado a su antojo a la población. Es momento de desenmascarar a los opresores, su Constitución Socialista no refrenda derechos y libertades que en otras naciones sus ciudadanos disfrutan. La Ley de Leyes dictada en Cuba ha erosionado la libertad y la democracia. Como dijo el Apóstol José Martí: “Imponerse es de tiranos, oprimir es de infames.”
Reportó desde la Habana el periodista Carlos Serpa Maceira, de la Agencia de Prensa Sindical Press y correponsal en la isla de Misceláneas de Cuba.