Julio, 2007
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, Cuba (www.cubanet.org) - Llegó a la Isla con los conquistadores, hace más de 500 años. El mulo, casi desaparecido del panorama, regresa como protagonista de la noticia, a través del I Taller Nacional sobre ganado mular y su importancia en la comunicación montañera. El taller incluyó conferencias y un rodeo efectuado en la Feria Pecuaria del municipio capitalino Boyeros.
Con la esperanza todavía de construir una red de vías en las montañas para vehículos de motor, con el propósito de acarrear mercancías de un sitio a otro, el estado, que controla casi todo el ganado y las tierras del país, sacó al mulo de circulación (tal vez reminiscencia bíblica).
Las especiales cualidades de resistencia de los mulos han pasado al habla popular en expresiones como "trabaja como un mulo", "es más fuerte que un mulo", "es más terco que una mula".
Escena bucólica de antaño la representa el arriero y su acémila. Se vieron a los mulos arrastrando los primeros carricoches de transporte en La Habana del siglo XVIII; en el acarreo de mineral; en la extracción de frutos de la montaña; como bestia de carga en el avituallamiento de las tropas mambisas y españolas, o tirando de las carretas de caña en las zafras azucareras.
Si la vaca Ubre Blanca, recordista cubana, tiene un monumento de recordación en Isla de la Juventud, el noble mulo, por muchas razones, merece que le construyan otro más grande.