Julio 9, 2007
Jorge Olivera Castillo, Sindical Press.
Los fallos del socialismo persisten. Evidentemente hay una tendencia a consolidar la retórica por encima de un desastre que subraya su naturaleza estructural y pone el acento a una intensificación más veloz que los amagos de soluciones.
Pues sí, no hacen falta dotes proféticas, ni otros poderes divinos para señalar el itinerario de una revolución que se niega a ampliar los enfoques. Prefiere la luz corta, el vapor de las argumentaciones, las chispas de la lógica, el guiño de la objetividad. Todo restringido y circunscrito a mantener viva la utopía. Lo demás, al diablo. Aunque existan raptos de consagración y aparentes deseos de hallar paliativos.
Si en casi medio siglo no se han encontrado medios que le pongan frenos a una carrera que ilustra la locura y el desenfreno, es de tontos pensar en el resurgimiento del país. Cuba es hoy, un ejemplo de contradicciones, una pieza museable, podría ser cualquier cosa menos esa nación modelo que propagandistas de dentro y de fuera describen como si se tratara de un icono a venerar en el altar del mundo.
Los antagonismos son ilustrativos de la insostenibilidad del sistema y de su recurrencia en el absurdo. Mientras el índice de médicos por habitante es superior al existente en muchos países del primer mundo, la insalubridad llega a manifestarse con ánimos profundamentamente tercermundistas. Enfermedades parasitarias, epidérmicas, respiratorias, entre otras, tienen su origen en el derrumbe de los mecanismos de higienización tanto en las instituciones de salud pública como en la mayor parte de los hogares.
Por otro lado, se exige la puntualidad en los centros de trabajo y el transporte urbano permanece en las cercanías de un colapso. ¿Es socialista la directriz que imposibilita a los nacionales alquilar una habitación en un hotel y da la bienvenida a los extranjeros? . ¿Por qué más descontrol, desvíos de recursos, corrupción y escapismo sí el discurso del régimen insiste en afirmar que el apoyo a la gestión gubernamental es unánime, auténtico y regido por las leyes de la espontaneidad?
Detrás de los triunfos virtuales, la verdad cabecea. Al final sale de cuerpo entero y con ropas fosforescentes. Es nítida, palpable, monumental. Se pasea por campos y ciudades, por Cuba entera.
La mentira se repite, pero su audiencia es pasajera. Bajo el rigor de las precariedades hay tiempo para sacar un nuevo chiste, tiempo para crear un bunker de burlas e indiferencias. Todo cimentado con las habladurías de dirigentes que nada resuelven. Son, según los gobernados, los portavoces de la farsa. A quienes se les escucha con recelos y con una trompetilla en el directo.
La vida sigue igual, con sus miserias, sus alarmas, sus sobresaltos. ¿Quién podría permanecer tranquilo y confiado ante los avisos de que ahora sí se acabaran la mala gestión de los servicios, la burocracia, la inflación, los salarios de servidumbre?
Recientemente la Empresa Provincial de Correos de Santiago de Cuba, puso sobre el tapete un rosario de problemas. Sus directivos señalaron causas y consecuencias.
Falta de recursos, maltratos al cliente, pérdidas de giros monetarios y mercancías, correspondencias bajo sospecha de arbitraria vulneración, incumplimientos de los carteros en las entregas a los destinatarios. Esto y más fue ventilado entre los integrantes de la institución.
Como de costumbre, se proclamó el redoblamiento de la exigencia, se hizo énfasis en la debida capacitación profesional, hubo también quien llamó al perfeccionamiento en la formación de dirigentes.
El tema fue tratado en el periódico Trabajadores. Una de las plataformas con que cuenta el gobierno para sostener su propaganda. Del lenguaje oral al escrito. Una simple traspolación, sin trascendencia, y seguramente con efectos prácticos marginales.
Ni voz, ni palabras. Hechos, soluciones urgentes, honestidad, transparencia. De eso hay apetencias, sed, muchísima avidez. Lo garantizo.