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Julio 18, 2007

No dejan trabajar a Alfredo

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Alfredo Boza Falcón, de 41 años, enfrenta una situación laboral surrealista. Es un hombre apto para el trabajo, le exigen trabajar, necesita su empleo, pero no puede laborar debido a los enredos burocráticos, y por la sospecha de los empleadores de que Alfredo ha cometido algunos delitos. Sospechas que no tienen fundamento.

"Reconocen que soy un buen trabajador, cumplidor, correcto, pero me botan de todos los trabajos. El último fue en el edificio Someillán, rascacielos construido en el Vedado en la década de los años cincuenta. Trabajé como auxiliar de mantenimiento y custodio durante tres años, por contratación. Fíjese usted, ¡tres años!, y no me dejaron fijo. Cuando hace alrededor de un año empezaron a reparar el edificio, me echaron a la calle, sin justificación. Se decía que había malos manejos en la administración con el dinero de los salarios".

"Trabajé antes en el condominio Riomar -continúa Boza su relato-, en Miramar, como custodio, pero el administrador "explotó" y la empresa CUBALSE me trasladó para el Someillán". También acusaron al hombre de sustraer dinero y otras irregularidades".

Cuenta Alfredo que también trabajó en el hospital militar Carlos J. Finlay, de Marianao, como camillero de ambulancia, otros tres años. "Robaron en una vivienda de Guanabo donde hacía trabajos de albañilería -dice.- La policía me detuvo como sospechoso del robo. El DTI esclareció el hecho y demostró que se trató de un auto robo de la esposa del propietario. No hubo ni juicio. Quedé libre de cualquier sospecha, y esto se hizo contar en un documento dirigido al hospital. Pero de nada sirvió. Me sacaron de ese trabajo, cerca de mi casa".

El auto robo continúa apareciendo en un llamado "control policial", del que nunca es excluido, y cada vez que va a buscar trabajo aparece en las verificaciones como vigente, y no le permiten trabajar.

"No tengo antecedentes penales, pero en el susodicho "control policial" me aparece un delito que no he cometido. Mi expediente laboral lo extraviaron en el edificio Someillán. Pueden hacer otro, pero ¿cómo recupero la documentación de otros centros de trabajo?".

El problema sin solución que enfrenta Alfredo está relacionado con la exigencia de escolaridad, pues es obligatorio tener aprobado el noveno grado. "No pude alcanzar el noveno grado cuando era un adolescente, en la escuela taller. El departamento de Psicología del Ministerio de Salud Pública, donde fui tratado por mi retraso escolar concluyó que no debía continuar estudiando por mis problemas de asimilación, pero que estaba apto para otras labores: construcción, jardinería, custodio, estibador. Pero en todas partes me exigen el certificado de escolaridad, extraviado también, o me dicen que tengo que ponerme a estudiar, pero ya no tengo cabeza para los estudios. Cuando planteo la situación en el sindicato, o a la administración, me responden que no pueden hacer nada por mí".

"Quiero trabajar -concluye Alfredo-, necesito trabajar, pero no puedo. Ahorita, cuando llegue la edad de jubilación no tendré años de trabajo acumulados, y ni siquiera expediente laboral como trabajador fijo. Le pedí a una hermana que vive en el extranjero que haga gestiones para irme a trabajar como soldador, y ¡ojalá me pueda resolver un contrato de trabajo!".

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