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Agosto, 2007

La Cruz de la Parra

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, Cuba (www.cubanet.org) - La Cruz de la Parra, el más antiguo símbolo del cristianismo en América, fue plantada por Cristóbal Colón en 1492 durante su primer viaje al Nuevo Mundo, en el extremo norte oriental de Cuba.

Diego Velázquez, capitán acompañante de Colón en su segundo viaje a América, encontrándose en La Española, recibió del rey Fernando el título de Adelantado en la isla de Cuba, y la autorización para la búsqueda de oro, la fundación de villas y la evangelización de los indígenas.

En cumplimiento de la orden real, Velázquez, auxiliado por algunos compañeros del primer viaje de Colón, tuvo la suerte de descubrir en perfecto estado la Cruz de la Parra, plantada veinte años atrás, y fundó allí, en 1512 la primera villa de Cuba, bautizada como Nuestra Señora de la Ascensión de Baracoa.

La aparición y posesión de la Cruz se consideró un buen augurio en la colonización y evangelización en cumplimiento del mandato real.

La primada villa española en la isla era sólo un caserío de cuarenta bohíos, pero siguiendo las formalidades de la época, Velázquez le dio el título de ciudad, le otorgó su escudo de armas, la plaza, e instaló simbólicamente el primer obispado de Cuba, con la orden de construcción inmediata de la primera catedral, erigida seis años después.

Las misas y las festividades católicas estuvieron presididas por la Cruz de la Parra, cuyo rescate y conservación se debe a la fe, pero también al interés utilitario del Adelantado Diego Velázquez, a la sazón gobernador de la isla de Cuba.

Las investigaciones científicas (incluida la prueba de carbono 14 a cargo de una universidad norteamericana) han confirmado la antigüedad del símbolo cristiano.
La Cruz de la Parra se confeccionó con madera de uvilla y sus extremos están forrados de latón plateado para evitar que los feligreses arranquen sus astillas para llevarlas como reliquia. Colón, durante su primer viaje (1492), plantó 29 de esas cruces en otros tantos sitios del Nuevo Mundo y esta es la única que se conserva.

Residentes y visitantes de la Ciudad Primada rinden respetuoso tributo de admiración y fe a la Cruz de Parra, reliquia de incalculable valor histórico para Cuba y la Humanidad.

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