Septiembre, 2007
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, Cuba (www.cubanet.org) - "¿Conoces a esta persona? -me dijeron Ramiro Valdés y Osmani Cienfuegos en tono cordial.
Miré de nuevo. En verdad no sabía de quién se trataba. Encontré en el retrato un parecido con un cantante argentino que pasó por La Habana. El comandante Ramiro Valdés me dijo, sonriendo:
-Sí, es un argentino, pero no canta. ¡Es el Ché!
-Debía viajar a África y enmascarar a Ché para sacarlo de Tanzania."
Lo narrado es una de las muchas experiencias que cuenta Luis C. García Gutiérrez (Fisín, La Habana, 1918), viejo militante comunista, sobre su labor de enmascaramiento y falsificación de documentos, en su libro La otra cara del combate, publicado por la editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2004.
De paso, García Gutiérrez describe el trabajo de los comunistas cubanos desde las primeras décadas del siglo pasado para alcanzar el poder, lo que se materializa con Fidel Castro en 1959.
"Fisín" recibió del primer Partido Comunista de Cuba, según cuenta en el prólogo de la obra Raúl Valdés Vivó, la encomienda de cambiar los rostros de algunos combatientes de la clandestinidad, a los que el enemigo no debía reconocer. Para cumplir con su tarea Fisín empleó su maestría como dentista, y su conocimiento de la psicología humana.
"Fisín" trabajó secretamente desde 1948 en la falsificación de documentos, especialmente pasaportes con visas, en la Sección de Habilitación adscrita a la Comisión Militar del Partido Comunista, dirigida por Ramón Nicolau González.
"Nicolau desarrolló una útil labor de inteligencia dentro de las Fuerzas Armadas: ejercito, marina, aviación, policía, al reclutar a aquellos que sentían simpatías por el Partido" -refiere "Fisín", y añade que tenía colaboradores secretos en los barcos de guerra Cuba, Yara y Baire. También se encontraban en instalaciones del ejército en Casablanca, La Cabaña, Columbia, y en puestos militares a lo largo y ancho de la Isla.
"Un compañero de apellido Arbezú, quien trabajaba en un barco, traía información para la Comisión Militar desde los Estados Unidos" -afirma "Fisín".
La Sección de Habilitación era la encargada de preparar la salida y entrada a Cuba y otros países de militantes y agentes secretos del Partido, mantener la correspondencia falsa con exacta fidelidad, jamás descubierta, aunque eran personas muy conocidas de la policía.
"Fisín" enmascaró antes y después de 1959 a Blas Roca, Fabio Grobart, Carlos Rafael Rodríguez, César Escalante, Alfredo Guevara, Raúl Valdés Vivó, Isidoro Malmierca, Ramón Calcines, Flavio Bravo, Jorge Risquet, Lionel Soto, el guerrillero guatemalteco Luis Augusto Turcios Lima y Ernesto Ché Guevara.
"Hubo ocasiones en que en un solo día tuvimos que sacar por el aeropuerto de La Habana a once compañeros, uno detrás del otro, casi en fila india, con la policía a la vista. La Sección de Habilitación debía comprobar in situ que la salida se había producido con éxito".
Sobre cualquier otra especulación, el libro testimonial de García Gutiérrez permite entrever el meollo de la cuestión: un hilo conductual único y continuo, que arranca en 1925, cuando se fundó el Partido Comunista de Cuba, y que llega hasta el presente.