Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Septiembre 19, 2007

La futura subsistencia alimentaria en Cuba

Jorge Salazar-Carrillo

Cuando Cuba se libere de su comunismo del siglo veinte, y después de la ayuda alimenticia inmediata que recibirá de prácticamente todos los países y organismos internacionales del mundo, tendrá que preocuparse de su agricultura, ganadería y pesca de subsistencia. Esta última fácilmente se olvida y recrimina, pero no debemos olvidar las estadísticas que muestran que el consumo por habitante de pescado en Cuba antes de la robolución era mayor que en los Estados Unidos, y que entonces exportábamos más langosta y camarón que ahora.

Para aumentar la producción del campo y el mar Cuba tendrá que ofrecer crédito a sus productores. Créditos a la producción (refacción); prestamos para el almacenaje, transformación y eventual distribución intermediaria del producto (pignoración). Con ellos los productores podrán adquirir los insumos necesarios para aumentar la oferta de estos bienes en mercados liberalizados. Se necesitarán semillas registradas y mejoradas, al igual que fungicidas, herbicidas y fertilizantes para los pequeños agricultores y cooperativas independientes, para emprender cultivos de tres meses a un año de duración. El desarrollo porcino y avícola también podrá rendir en el corto plazo con apoyo financiero, requiriendo las necesarias raciones alimentarias para los cerdos y aves. Los pescadores podrán responder igualmente a similares incentivos crediticios. Por supuesto, todo ello tendrá que acompañarse con hacer disponibles las facilidades básicas de transporte, los frigoríficos y los sistemas de distribución, nuevamente con el financiamiento. Este deberá consistir de una nueva red de entidades bancarias y de micro-crédito, parte privada y parte pública. Una significativa proporción de este financiamiento tendría que ser en divisas, ya que habría un componente importado en este esfuerzo, proviniendo las mismas, a corto plazo, de donaciones del exterior. Una buena parte de la asistencia técnica también necesaria, podría venir de los exitosos agricultores cubanos del sur de la Florida.

Para tener una idea de lo que pudo haber sido y no fue, y lo que debieran ser nuestros primeros objetivos, ilustremos con dos productos esenciales para el consumo cubano. En 1957 Cuba cosechó más o menos 1,100,000 quintales de café, y exportaba pequeñas cantidades del producto. Hoy día continúa exportando algo similar, pero sólo produce 250,000, con una población de casi el doble. Esto significa que el café que se toma actualmente en la isla es mezclado con achicoria y hasta semillas de aguacate.

Refirámonos ahora a otro producto esencial: el arroz. Antes del totalitarismo castrista se consumían cerca de siete millones de quintales. Y se estaba llegando a producir casi 4.5 millones. Dadas las características de las fincas arroceras cubanas, con técnicas adelantadas y altos rendimientos, se podía prever hasta posibles exportaciones futuras. Actualmente la cosecha de arroz en Cuba arrostra una gran crisis, y hay que importar grandes cantidades para cubrir las míseras raciones por dentro de la libreta.

Para lograr revertir este proceso inexorable de destrucción de la producción primaria de subsistencia en Cuba, es necesario hacerla atractiva para los productores. Los sacarócratas comunistas cubanos la abandonaron, dedicando dos millones de hectáreas a la caña de azúcar. Además, se llegó a concentrar hasta el 85 por ciento de la población en las zonas urbanas. Por ello es también necesario el crédito y la asistencia técnica que, de verdad mejore la vivienda, la salud, la educación, y las condiciones sanitarias para los que producen estos bienes primarios, basados en la unidad de producción, y sin gravar la tierra, ni los instrumentos de producción.

[*] Profesor y Director de Economía en la Universidad Internacional de la Florida; Investigador Senior No Residente, Brookings Institution.

 

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