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Septiembre 28, 2007

La ley del cincuenta por ciento

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, Cuba - septiembre (www.cubanet.org) - Luego de la caída del tirano Gerardo Machado, y con el doctor Ramón Grau San Martín al frente del gobierno provisional, fue puesto en vigor el 8 de noviembre de 1933 el decreto 2583, popularmente conocido como "Ley del cincuenta por ciento", que imponía que no menos de la mitad de los empleados de las empresas extranjeras y nacionales (privadas o estatales), tenían que ser cubanos.

Días antes, de acuerdo al decreto 2232 del 10 de octubre de 1933, se declaraba ilegal la importación de braceros de Haití y Jamaica, dedicados principalmente a las labores agrícolas.

Para evadir la ley y evitar la pérdida de empleo y la posibilidad de deportación, muchos extranjeros radicados en Cuba optaron por la ciudadanía cubana.

Mi abuelo materno, español, casado con cubana y con trece hijos, cambió de nacionalidad y pudo conservar su puesto en el antiguo Ministerio de Obras Públicas.

A mis abuelos paternos, también españoles, los afectó la ley por ser propietarios de un café-restaurante con empleados cubanos. Terminaron sus días en Cuba, y siguieron siendo españoles.

Actualmente, cubanos descendientes de españoles que quieren emigrar a España enfrentan dificultades al certificar el cambio de nacionalidad de sus ancestros.

El pueblo cubano jamás practicó la xenofobia. No se puede pasar por alto el contexto histórico de su momento al tratar de entender hoy la ley del cincuenta por ciento.

Hasta Cuba llegaban los efectos de la crisis económica mundial, y la caída de los precios, principalmente del azúcar, y la consiguiente falta de empleos, de inversiones, y la hambruna en que Machado sumió a la Isla.

Había que atajar la avalancha de extranjeros de todas partes, y por eso se explica la ley, que primeramente abarcaba el 75 por ciento, y finalmente quedó ajustada al 50 por ciento.

Poco después de la promulgación del decreto 2583 fue tan pujante el auge económico de la nación, que la ley, sin llegar a derogarse, resultó en la práctica más simbólica que real, y nadie se volvió a acordar de ella. Cuba fue hasta 1959 un país de inmigrantes. Hoy ha devenido un país de emigrantes.

Al contrario de aquellos tiempos, la ley, hoy por hoy, no protege al trabajador frente al inversionista extranjero; se ha suprimido el derecho a la huelga, y cualquier tipo de reclamo. Ni siquiera se le permite al trabajador negociar convenios, ni recibir un justo salario en divisas. Todo queda en manos del gobierno, según ha sido denunciado en reiteradas ocasiones por el Grupo de Responsabilidad Social Corporativa.

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