Octubre, 2007
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, Cuba (www.cubanet.org) - ¡Guerra al marabú! Es la consigna. En esta guerra se alistan cientos de miles de ciudadanos para contener la invasión de la espinosa planta. Más de cuatro décadas de preparación militar contra el enemigo imperialista, y el enemigo se movía silencioso dentro de nuestras fronteras.
Baste conocer las cifras de infestación en dos provincias: Camagüey y Ciego de Ávila, para entender hasta dónde ha penetrado el marabú. Ahora se pretende rescatar las tierras invadidas por la planta con columnas de hacheros, macheteros y con potentes buldózeres, sin que falten los herbicidas.
Según el Ministerio de Agricultura, Camagüey reporta el 60 por ciento de sus tierras cubiertas de marabú. Ciego de Ávila un poco menos, y Sancti Spiritus (importante zona ganadera, al igual que las provincias mencionadas), tiene el 60 por ciento de infestación de la llamada planta maldita.
Sólo las provincias Ciudad de La Habana, Santiago de Cuba y Holguín cuentan tan sólo con el 15 por ciento de sus tierras infestadas, según el propio ministerio.
Tan grave es la situación del país en cuanto a la proliferación del marabú y sus aliados, el aroma y la zarza, que el Ministerio de la Agricultura asegurará el 80 por ciento de los gastos de la campaña para mantener a raya la planta en las tierras que ha invadido, y en las otras que están libres de su presencia. Estas tierras serán dedicadas a la agricultura y al pastoreo.
Recordando aquel refrán criollo: "Todos los pájaros comer arroz, pero el totí paga las culpas", cabría decir que no es sólo el marabú el culpable de tanta escasez y desaciertos en la agricultura; también la ineficiencia en el cumplimiento de los planes económicos, y en la misma economía cubana.