Febrero 17, 2008
MIAMI, 17 de febrero (GIRSCC / cubasindical.org) - El Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (GIRSCC) recibe con satisfacción la recién liberación de cuatro prisioneros políticos cubanos, en particular la del líder sindical Pedro Pablo Alvarez Ramos, Secretario General del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos.
A la vez que nos regocijamos por su liberación, denunciamos que no puede verse como un gesto humanitario del gobierno de La Habana el “perdón” de compatriotas que jamás debieron estar entre rejas, sometidos a las más severas condiciones de detención, y cuya excarcelación hoy parece más la utilización de seres humanos como mercancía que una real política de apertura.
Recordemos que esto sucede a pocos días de las elecciones en España y coincide con la manera en que tradicionalmente el gobierno de La Habana trafica con las personas que, de manera brutal y en violación a los mas básicos principios de derechos humanos, han sido privadas de su libertad, para tratar de influir en las políticas que algunos sectores y gobiernos de la comunidad internacional asumen ante esta dictadura.
Es difícil no hacer un paralelo de esta liberación con las maniobras propagandísticas de las FARC y Chávez en la liberación de rehenes.
Más de 250 prisioneros de conciencia permanecen en las cárceles cubanas, otros prisioneros políticos con licencia extrapenal y con visado se les ha negado la triste y famosa “tarjeta blanca”. Más aún, millones de compatriotas son prisioneros en esa enorme cárcel que 50 años de totalitarismo han convertido a la Isla.
Hemos conversado con el Presidente de la Confederación Nacional Independiente de Cuba (CONIC) Aurelio Bachiller y con Susana Álvarez ,hija de Pedro Pablo, a fin de reafirmar nuestra solidaridad y sentar las bases para el trabajo futuro que nos proponemos por el bienestar, la libertad y la democracia de los trabajadores y el pueblo de Cuba.
Damos la bienvenida a Alejandro González Raga, Omar Pérez Pernet, José Gabriel Ramón Castillo, Pedro Pablo Álvarez y a todos los familiares que se les permitió abandonar la Isla con ellos, con el optimismo de ver fortalecida con su incorporación la lucha que desde el exterior libramos por la democracia en Cuba.