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Abril 16, 2008

“Holanda debe ser menos complaciente con Cuba”

Pablo Gámez. April 15, 2008. Radio Nederland Wereldomoep.

El líder sindical cubano, Pedro Pablo Álvarez, asegura a Radio Nederland que Holanda debe abrir los ojos y ser más crítica hacia Cuba. Álvarez ha llegado a La Haya, en momentos en que Holanda revisará su política hacia Cuba. Es un contexto delicado: los empresarios holandeses, en una misión confidencial, viajaron a La Habana para explorar las posibilidades de invertir bajo el régimen de Raúl Castro. El Parlamento se prepara este miércoles para un gran debate que debe arrojar luz sobre un tema al que siempre se lo procura sombras y ambivalencias.

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Los empresarios holandeses no quieren perder tiempo y desean invertir en Cuba; los políticos holandeses aún no se ponen de acuerdo sobre qué línea seguir respecto de Cuba. Y Pedro Pablo Álvarez ha llegado en este compás de espera, para informar sobre la situación interna de la Isla. Lo hace tras recuperar su libertad luego de cinco años de permanecer en una cárcel cubana. Su pecado: haber sido líder sindicalista.

Álvarez advierte que hay cambios bajo la égida de Raúl Castro, pero que se trataría de cambios cosméticos. "Lo principal vendrá una vez desaparecido Fidel Castro", asegura el líder sindical.

RNW: El Parlamento holandés se prepara para debatir su política con respecto a Cuba. ¿ Ve usted que un país como Holanda debe jugar un papel dentro de la Unión Europea para tender y extender más lazos hacia el Gobierno de Raúl Castro ?

PPA: Dentro de la comunidad europea, Holanda siempre ha jugado un papel muy importante con respecto de Cuba. Siempre ha dado su apoyo a los demócratas cubanos. Estamos en un momento trascendental, evidentemente hay señales de inicio de cambios. Creemos que es positivo que estos cambios se hagan de forma gradual, pero Cuba no solamente necesita cambios económicos; Cuba necesita cambios en las leyes, cambios que garanticen a los cubanos poder participar en el proceso de transición democrática. También necesita más libertad, que se liberan a cientos de presos políticos que aún permanecen en las cárceles. Yo pienso que Holanda puede jugar un gran papel, manteniendo los contactos y el diálogo; pero este diálogo no tiene que ser complaciente.

RNW: Hasta ahora España ha buscado dentro de la Unión Europea una política distinta hacia Cuba. ¿ Debe cambiar el matiz de la política conjunta de la Unión hacia la Isla ?

PPA: Todos sabemos que España es la que lidera la política de la Unión hacia Cuba. Y creo que ha sido muy complaciente con el Gobierno cubano, motivando que La Habana haya endurecido su actitud contra la oposición. Se debe dialogar, pero hay que ser más crítico. Hay que exigirle al Gobierno cubano que haga cambios que permitan que Cuba se inserte en una sociedad mundial democrática. Que Cuba muestre que tiene estas intenciones.

RNW: En pocas horas asistirá Ud. al Parlamento holandés para hablar sobre la situación interna en Cuba. La profundización de cambios en Cuba depende, dice Ud., de la presión internacional que se logre sobre el régimen de los Castro: menos concesiones, más presión. ¿Espera Ud. algo específico de la sesión del Parlamento holandés ?

PPA: Que ellos entiendan nuestra posición, y nos apoyen. Lo único que estamos pidiendo son cambios pacíficos. No queremos hacer un pase de cuentas, queremos una reconciliación con todos, incluso con los que están en el Gobierno, porque también son cubanos (...)

RNW: ¿Ha sabido la disidencia cubana vencer sus diferencias y pugnas para poder enfrentar el momento actual de Raúl Castro y la supuesta transición en Cuba ?

PPA: La disidencia en Cuba ha evolucionado y avanzado. Hoy hay nuevos líderes que tienen buenas propuestas. Debemos tener en cuenta que hay dos bandos extremos que están incidiendo sobre esta fuerza, con intereses muy marcados. Ha crecido el sentimiento que esto se tiene que resolver de una manera pacífica y reconciliadora. En definitiva, todos los cubanos somos hermanos, y todos queremos lo mejor para el país (...) Entre la gran mayoría percibo una voluntad distinta a la del pasado, se está iniciando un gran movimiento por la reconciliación. La solución de Cuba está dentro de Cuba, y se va a lograr.

RNW: Días atrás conocimos el anuncio de boca de Martha Beatriz Roque de la formación de una "Agenda para la Transición",  integrada por 18 disidentes "a título personal". ¿ Se identifica Ud. con esta iniciativa ?

PPA: El pronunciamiento es positivo. No importa la cantidad, sino la intención y el cambio de mentalidad que se está produciendo. Que Osvaldo Payá no haya querido apoyar esto, es algo que él debe responder. A Payá no se le puede tampoco cuestionar, porque estas son todas las ideas que él ha expresado, no son otra cosa. Hay que tener en cuenta que en los últimos años Payá ha sido muy atacado dentro de Cuba (...) Lo importante es la mentalidad.

RNW: Llama la atención que en todas sus respuestas Ud. habla sobre la reconciliación. ¿Está convencido que el país tiene la suficiente madurez para darle vuelta a la página sin pasar factura?

PPA: Como no. Vengo de la prisión, estuve cinco años preso. Y salgo convencido que es lo que el pueblo cubano quiere. No es un pueblo rencoroso, es noble, muy digno. Pero las circunstancias de estos años han hecho que el cubano, a veces obligado por las necesidades, hace cosas que no debería (...). El cubano no es enemigo del cubano, es un problema de ideología: se le ha sembrado ese ideal al pueblo de que los que se han marchado son los enemigos. Al contrario: los que se ha marchado siempre le han tendido la mano a los otros cubanos.

RNW: Sigo con dudas, y me explico. Ningún país latinoamericano ha logrado llegar a la democracia sin pasar factura por los años o décadas oscuras de su historia, y Cuba tampoco parece ser la excepción. ¿Realmente considera que Cuba puede saltarse este capítulo?              

PPA: Son peligros existentes. Habrá siempre un sector que está cargado de odio y resentimiento, pero no es la mayoría de los casos. Ese odio y ese resentimiento ha ido desapareciendo. Las nuevas generaciones piden una nueva vida y forma (...) No es menos cierto que hay que ir hacia atrás y reconstruir la historia, porque eso nos marcará en nuestro futuro. Las heridas se van a abrir, es natural, pero hay un gran espíritu de cambio. Yo mismo se lo digo: he sufrido durante tantos años, y no albergo odio hacia nadie. Del grupo de los 75, puedo decir que la gran mayoría no tiene huellas de odio ni resentimiento, nadie quiere venganza ni pase de cuentas. El concepto nuestro es defender el hombre (...) El hombre tiene derecho a cambiar, es la dialéctica.

RNW: En 20 meses de Gobierno, primero provisional y luego electo, Raúl Castro promovió un debate social, levantó algunas prohibiciones  y comenzó cambios en el sector agrícola para estimular la producción de  alimentos. Todo ello ha llevado a una secuencia de pequeños cambios que Washington  califica de "cosméticos", y el historiador de La Habana, Eusebio Leal, de  "profundos". ¿ En qué margen de la orilla se ubica Ud. ?

PPA: (...) Son cambios para la realidad de Cuba. Esto, con Fidel Castro, no hubiera sido posible. No es menos cierto que a partir de la retirada de Fidel del escenario político, aunque siga conservando un gran poder, es verdad que se han iniciado algunos cambios. Lo que sí deseamos es que estos cambios sean más progresivos, y que se hagan más efectivos. Y que se han de dar en otros campos, por ejemplo, en las leyes. Que se produzca una legalización de lo que es la democracia dentro de Cuba. Una muestra sería liberar a los que están presos injustamente (...)

RNW: Acceso libre a teléfonos celulares, alojamiento de  hoteles, venta de electrónica restringida, además de poder adquirir tractores y herramientas para la agricultura. ¿ Pero son los cambios que espera el ciudadano cubano ?

PPA: Estas medidas tienden a crear la desigualdad. ¿Quiénes son los que van a poder disfrutar de estas cosas? Pues aquellos que ha estado cerca del régimen y han podido enriquecerse de forma ilegal. Estas personas, ahora, serán las que puedan adquirir el paraíso liberado. El pueblo se va a ver en una gran desventaja. Las diferencias de clases volverán a florecer, lo mismo que sucedió cuando el período especial, en el año 1994, cuando se permitieron algunas licencias o negocios particulares. Los que pudieron acceder a ellos fueron las personas que tenían alguna fortuna acumulada (...) Hay que procurar que toda la población goce de estas promesas y cambios. Estoy de acuerdo con las sociedades competitivas, pero no podemos caer tampoco en el neoliberalismo que tanto se critica dentro de Cuba.

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