Octubre 22, 2008
MIAMI, 22 de octubre de 2008 (GIRSCC) - La decisión judicial de otorgar 80 millones de dólares en compensación a tres trabajadores cubanos que fueron enviados a Astilleros de Curazao en condiciones degradantes y violatoria de los más elementales derechos humanos y laborales, además de constituir un antecedente histórico, es el premio al coraje y a la dignidad no sólo de los compañeros Alberto Justo Rodríguez, Fernando Alonso Hernández y Luis Alberto Casanova –que arriesgaron sus vidas huyendo de la situación esclavista a la que estuvieron sometidos y a las cuales tuvieron que burlar cual mazmorras de cualquier prisión— si no también a la dedicación, la solidaridad y la constancia de organizaciones y activistas de derechos humanos en la isla de Curazao y fuera de ella, así como a sindicatos que en Colombia asumieron solidariamente desde un principio el apoyo a los compañeros perseguidos por la Seguridad del Estado cubano en Curazao, Venezuela y Colombia, como si se tratara de peligrosos delincuentes. Los nombres de esas y esos amigos los omitimos por razones obvias de seguridad, pero son los héroes anónimos de esta increíble jornada de más de 5 años, culminada con una victoria jurídica que servirá de precedente a los millares de trabajadores cubanos esparcidos por el mundo para pagar diferentes compromisos de la dictadura.
El Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (GIRSCC) luchará por la mayor eficacia de este precedente y por continuar combatiendo la práctica vil que se comete contra los trabajadores de la Isla en cualquier país que se manifieste.
Al mismo tiempo hace un llamado a los organismos internacionales intergubernamentales y no gubernamentales a que tomen debida cuenta de este proceso y condenen el tráfico humano que en nombre de los mas cínicos objetivos y adjetivos –como aquel de “internacionalistas”— realiza el gobierno de Cuba.