Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Noviembre 25, 2008

Incumplimientos

Jorge Olivera Castillo, Sindical Press.

LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubasindical.org) - Papel mojado, letra muerta, disposición estéril. Dentro de esos límites ha quedado la Resolución No 9, dictada en febrero último por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS).

Apenas se cumple lo dispuesto en este decreto que autoriza los cambios y la forma de los sistemas de pago en función del rendimiento individual de cada trabajador.

Se preveía que antes del 1 de septiembre todos los Organismos de la Administración  Central del Estado (OACE) y Consejos de la Administración Provincial hubiesen adecuado y aplicado los arreglos en la retribución salarial. Sin embargo, valoraciones del secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Salvador Valdés Mesa, vertidas en la prensa oficial, ilustran una situación caótica al respecto.

La medida buscaba desterrar las reglas del igualitarismo con la finalidad de dar un salto hacia la eficiencia y la calidad de las producciones, además de convertirse en un elemento con vistas a cumplir el precepto marxista de “a cada cual según su trabajo, de cada cual según su capacidad”.

Aunque siempre se barajó la influencia determinante de la filosofía de Marx en la arquitectura económica, política e ideológica del sistema, todo ha sido un entrecruzamiento de teorías dispares, regularmente sin ninguna empatía y que sólo cumplen con un organigrama basado en la improvisación, el capricho y un deseo enfermizo de imponer en vez de proponer.

El legado de Marx, Engels y Lenin, está en la superficie de la revolución cubana. Es el barniz, el brillo artificial de un engendro. En el fondo se conservan las esencias.

No es un espejismo el bigote de Stalin, la mirada penetrante de Mao Tse Tung, el frenesí de Hitler, la modesta calvicie de Napoleón y otros padrinos de un socialismo que botó la autenticidad en los fosos de la historia.

Es por eso que casi nada concluye satisfactoriamente. El país continúa amarrado a la retórica, a merced de la burocracia, en el filo de la mediocridad. No existe una proyección real de desarrollo, ni de perspectivas que contengan tan siquiera un ápice de sentido común.

Cuba gira entre los anillos de una anarquía, sin frenos y a expensas de que aumente la velocidad de rotación. Se persiste en gobernar por decretos como en un cuartel. También con leyes que tampoco nadie cumple. Se vive en un entorno signado por las apariencias donde el vocablo “victoria” se lee en pancartas, periódicos y pantallas de televisión.

Este incumplimiento masivo de la Resolución No 9 es un indicador que subraya una realidad bien distante del éxito.

En pocas palabras: el sistema es infuncional, no puede remodelarse podando algunas ramas. El mal es en la raíz.

Desatar los nudos de la igualdad a ultranza requiere de un desmontaje profundo e integral. Parece ser que esa no es la estrategia. Entonces habrá que seguir observando un desastre a plazos, en cámara lenta. El próximo 1 de enero habrá quién brinde por los 50 años de la revolución. Unos por miedo, otros por ser víctimas de la enajenación, los menos desde el trono del poder y sus zonas adyacentes.

En las gradas tomaré nota de los movimientos de todos los personajes de la tragicomedia y seguiré actualizando el inventario de las ruinas.

oliverajorge75@yahoo.com

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