Diciembre 30, 2008
Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press
(I)
LA HABANA, Cuba, diciembre (www.cubanet.org) - Los cubanos tenemos buen estómago para comer. Y nos sobran deseos y perspicacias a la hora de poner un plato de comida caliente sobre la mesa.
Si es un manjar, bienvenido sea. Pero cuando la vida nos obliga a comernos un plato de quién sabe qué, o uno de qué rayos será, somos capaces de sacarle aceite a un adoquín y hasta un bistec a la frazada de trapear.
Hoy la situación es con los precios de los alimentos. Sin embargo, nos las arreglamos y salimos adelante sin importarnos advertencias o tropezones.
Cansados de celebrar Nochebuena y Navidad disfrazando el puerco de conejo y cubriendo los bombillos del arbolito con un saco de yute, los cubanos tiramos la casa por la ventana después de haber entrado al almacén del centro de trabajo por la puerta.
Si no lo hacemos así ¿de qué manera podríamos brincar la altura de una varilla de precios que ni un Sotomayor podría batir sin arriesgar el pellejo?
Los salarios se han encogido, mientras que los precios suben como globos.
Ante una realidad así, hasta los puercos y las viandas habitan cochiqueras y hortalizas en las nubes, de donde para bajarlos hay que caerles a billetazos de largo alcance, que de ser verdes y extranjeros derriban mayores objetivos.
Analicemos si no el precio de una cena para seis en cuyo hogar entran 1000 pesos mensuales, sumando el salario de las dos personas que trabajan.
Como la Nochebuena es hoy, 24 de diciembre, ya la canasta familiar es un mal recuerdo en el fregadero, y hay que comprar seis libras de arroz a 3, 50 cada, lo que haría un total de 21 pesos en moneda nacional.
Además, si llega una visita intempestiva, se verán obligados a comprar seis libras de carne de puerco, lo que,al precio actual de 35 pesos, arrojaría un inofensivo costo de 180 pesos constantes y sonantes.
Si a esto le agregamos seis libras de malanga a 21 pesos, igual cantidad de tomates a 30, seis mazos de lechuga a 30, y le dejamos caer similar dosis de yuca a 18, la suma alcanzaría los 99 pesos.
Pero como la comida típica cubana para el extranjero o el nacional en Nochebuena debe llevar frijoles negros, no seamos golosos y conformémonos con dos libras a 8 pesos.
Y como no hay quien en esta noche única prescinda del mojo, sumemos dos mazos de cebollas, a 5 pesos cada uno, dos ajíes pimientos a 4, y tres cabezas de ajo a 5, para un total de 33 billetes de a uno.
Si desean saber de los turrones, las uvas y la bebida para culminar la cena, esperen a mañana. (Continuará)
II, final
LA HABANA, Cuba, diciembre (www.cubanet.org) - Como toda celebración de Nochebuena que se respete debe llevar turrones, esta familia optó por uno de Jijona, dos de Alicante y uno de Yema con chocolate a 4.15 CUC cada uno, que, sumados a un kilo de uva que se vende a 5.50 CUC el paquete, totalizan, al cambio actual, 516 en moneda floja cubana.
Dos botellas de Havana Club carta blanca a 3. 95 cada una, una de vino tinto Soroa a 3.10 y una botella de cidra de manzana de Ocujal del Turquino a 3, todo en CUC, arrojarían 336 pesos.
Hay que agregar el litro de aceite que cuesta a 2. 30 en moneda convertible. Esta cena inolvidable andaría por los 1275 pesos, que sin complejo alguno disfrutarán como una Nochebuena manda.
Pero, si no quieren cenar en la casa, la familia trabajadora tiene otras opciones, algo menos baratas, pero más exigentes en el monto de los desvíos de recursos, o en su defecto, en mayores remesas enviadas por los familiares en el exterior.
Aunque Tropicana es un paraíso bajo las estrellas, en esta noche no se lo recomiendo, pues la lluvia anunciada y los precios vigentes (250 CUC por personas) podrían convertirle la cena y su futuro en un infierno con 1500 diablos convertibles sueltos.
También pueden optar por la cena del cabaret Copa Room del Hotel Riviera, que por el módico precio de 80 CUC por personas para seis, lo hará beber hiel de esa copa.
Sin embargo, en el hotel Colina encontrará una razón para seguir viviendo en la soledad de su hogar. No por lo caro de las ofertas, sino porque subir esa loma no es fácil, y menos si no hay transporte público cuando llega la medianoche.
Allí podrá encontrar un buffet donde por sólo 15 CUC per cápita (los niños de 1 a 5 años sólo la mitad), se relamerá de gusto con una miscelánea que incluye pinchos de pulpo al olvido, o tartaletas rellenas con ilusión. Ambas, si nos guiamos por sus nombres, o tienen mal sabor o son difíciles de paladear.
Pero no se preocupe. Si decide morir en ese instante, tonto de la colina, puede jugársela a los merenguitos de la suerte, a las galletas ábrete sésamo, y al salmón marinado a la fina hierba, cuyos efectos, para los no iniciados en el plato, pueden ser iguales a los de la marihuana.
Son muchas las ofertas para disfrutar de una Nochebuena feliz en esta tierra donde las malas noches nos hacen soñar con cestas de frutas navideñas en el Tocororo, frijoles negros dormidos en El Aljibe, o Fusille con queso de cabra y espárragos verdes.
Por eso, ante las múltiples posibilidades de que gozamos: ¡Proletarios de todos los países, uníos! y hagan una colecta gigante para que una familia trabajadora cubana pueda salir a cenar en Nochebuena y Navidad.