Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Enero 13, 2009

Insuficiencias

Jorge Olivera Castillo, Sindical Press.

LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubasindical.org) - Hay obsesiones que se convierten en una permanente pesadilla . ¿Cuántos cubanos pueden en la actualidad realizar tres comidas al día? Con esta pregunta basta para que exploten las preocupaciones y sus esquirlas comiencen a horadar los días y las noches de decenas de miles de personas que viven bajo el cielo de la mayor isla de las Antillas.

No es que las posibilidades de hacerlo estén tras una puerta de hierro con candado nuevo, cerrojos a prueba de quiebras y cadenas a escasos minutos de abandonar la fragua. El asunto más importante es con qué tipo de comestibles se cumple un ritual de insoslayable importancia en la dinámica existencial del ser humano.

No es lo mismo desayunar cuatros sorbos de café acompañados por pan de 80 gramos con dos lonjas de aire, que un vaso lleno de leche junto a un sándwich de jamón y queso. 

Cualquiera en Cuba almuerza todos los días del mes, pero ¿cuál es el menú en este tiempo consagrado a satisfacer una necesidad de primer orden? Ahí es donde es preciso detenerse y pensar en que estamos en un punto medio entre la tradicional miseria africana y la abundancia del primer mundo.

En Cuba la inanición no es algo que preocupe, siempre aparecen vías para escapar de las mordidas más severas del hambre. En algunas zonas existen núcleos poblacionales a expensas de la desnutrición pero esto no es un problema que alcance dimensiones catastróficas.

Lo que asombra, es que esto ocurra dentro de las fronteras de un país tradicionalmente agrícola y con suficiente capital humano para desarrollar un área que hoy presenta un panorama desolador e inquietante a la hora de medir el nivel de la mentalidad burocrática y otros frenos que favorecen el descontrol y la ineficiencia.

¿Cómo llamar al hecho de tener que efectuar una cena a base de carbohidratos, acompañados de una proteína animal, reducida por la cocción al mínimo? Después del fuego ¿en qué se convierten las 11 onzas de pollo, calamar o pescado que el estado entrega de manera irregular? Tal medida raramente varía hacia el exceso. Es más factible la diferencia por defecto. La reducción de las ofertas puede llegar fácilmente a las 8 onzas.

Hay familias que sus vidas dependen del boniato, el zumo de caña de azúcar, las croquetas confeccionadas con harina y condimentos, y los artículos racionados repartidos para consumirlos durante un mes. Alargar la duración de estos últimos es cosa de magia y otras encomiendas de naturaleza esotérica. Con un tenaz esfuerzo ahorrativo es posible que estas provisiones se alarguen por espacio de 15 días. Por obligación hay que enfrentarse a las tarimas de los mercados agropecuarios con sus precios astronómicos.

La exigua oferta en estos centros mercantiles es el detonante para una inflación que se mantiene tan rozagante como los perniles de cerdo grabados en el deseo de cientos de clientes con la manía de hornearlos a fuego lento con tres miradas y un suspiro.

La prensa oficial publicó hace pocos días que la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), una de las entidades que forma parte del diseño estatal en la esfera agropecuaria, recibió en el transcurso del 2008 un financiamiento de 9,2 millones de pesos convertibles (cerca de 10 millones de dólares) de organizaciones no gubernamentales, para el desarrollo de 45 proyectos con el fin de incentivar la producción de alimentos.

Alrededor de esto pueden estar sucediendo dos cosas: o el monto de la asistencia es insuficiente –dada  la acumulación dificultades en el sector, unidas al sostenimiento de políticas no acordes con una dinámica de desarrollo sostenible– o bien, los mecanismos de administración y las normativas laborales continúan supeditados a los mismos esquemas obsoletos que pervierten el éxito de la productividad y enajenan la optimización de los recursos monetarios.

Aún está por verse una mayor disponibilidad de productos, el aumento en su calidad y por supuesto la disminución de su costo de venta al público.

No es descartable que el saco donde se vierten esos financiamientos tenga las costuras abiertas en el fondo. De ser lamentablemente cierto sería otro episodio común en la historia del socialismo en Cuba. Nada extraño en un lugar donde la corrupción, el mal empleo de los recursos y la indolencia han producido árboles frondosos. Quizás por eso no sea perceptible el centelleo de las soluciones en el horizonte.

oliverajorge75@yahoo.com

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