Abril 28, 2009
Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press
LA HABANA, Cuba, abril (www.cubasindical.org) - El municipio Centro Habana se ganó el derecho a ser declarado por la UNESCO Patrimonio Inhabitable de la Humanidad.
Los méritos les sobran. La persistencia y destreza de sus habitantes para escapar de un derrumbe y recibir un reconocimiento en vida también. Son pocas las ciudades que pueden mostrar un deterioro tan armonioso y progresivo, bien cuidado, como el que ofrece este municipio de la capital.
Ni las ruinas del Partenón en Grecia, las de Machu Picchu en Perú, o las de los edificios y solares de Belén en La Habana Vieja han logrado mantenerse en el mal estado que presenta más del 50 por ciento de las casi 47,320 viviendas de la localidad. Aunque lo que resulta más llamativo es que albergan alrededor de 164 mil habitantes en sólo 3 kilómetros de extensión territorial.
Somos algo así como los sobrevivientes de la fiebre de confort que tiene tirándose de los pelos a medio mundo.
Gracias a la resistencia a caerse de nuestras edificaciones, el arquitecto de las palabras Antonio José Ponte incluyó a Ciudad de La Habana entre las urbes de mayor resonancia mundial en el arte de hacer ruinas.
Es verdad que en los últimos tiempos hemos perdido la frecuencia récord de 1,2 derrumbes parciales o totales por día que prestigiaban la calidad de vida de los residentes del municipio bajo una nube de escombros y polvos
También resulta preocupante la forma sistemática con que los delegados de la circunscripción pasan cada 20 años por las ruinas del edificio o el solar a preguntarte si la columna que explotó en el 80, el derrumbe que desapareció la cocina, o las cabillas del techo que te pinchaban el costillar, aún se mantienen en pie.
Y todavía más, que te amenacen con venderte tres bolsas de cemento y 12 tejas infinitas para reparar el hogar cuando se acerca la temporada de huracanes o el período de elecciones en la circunscripción.
No sé adónde nos vamos a meter el día que cumplan esto. Qué lugar en la historia ocuparemos si mañana envían una brigada a destupir las tuberías sepultadas por las aguas del ciclón del 26.
El sacrificio y honor de quienes somos productos en conservas de una de las 1,492 ciudadelas o solares desaparecidos o en peligro de extinción durante la última década en el municipio, los pondrían en juego una reparación capital.
Aunque hasta la fecha no hay peligro. Nuestras autoridades se mantienen fieles al programa de convertir al municipio Centro Habana en un desierto. Ha edificio caído: DiTú, shopping o parqueo levantado.
¿Y la gente que perdió la ruina? Bien. Apretaditas pero relajadas como bibijaguas en las aulas de una escuela al campo convertida en albergue de traaaaansitoooooooo…en El Wajay.
¿Y las que aún viven entre ruinas? En espera de que un derrumbe no entierre bajo los escombros la posibilidad de escuchar el nombramiento de Centro Habana como Patrimonio Inhabitable de la Humanidad.