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Julio 6, 2009

El Gran Enano y las calorķas

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubasindical.org) - Cuba se mueve. O al menos se balancea en busca de mecanismos productivos que hagan menos estruendosa su caída en medio del no-hay-ni-donde-amarrar-la-chiva.

Pero, aunque la cosa se ha puesto fea, que no piensen quienes en el año 1993 vendieron fricasé de cáscaras de toronja, picadillo de ídem de plátanos o bisté de colchas de trapear que podrán hacer zafra como en aquella ocasión.

La imagen medieval de la familia cubana sentada en medio de la oscuridad mientras consumía una pizza de queso fabricado con preservativos y salsa de rojo aceptil no se repetirá.

Tampoco el humillante trasiego de la vida e identidad de los perros y gatos del país, cazados y vendidos como conejos, carneros, guanajos, y en caso de delirium tremen como carne de res, en tan aciagos años del denominado período especial.

Además, miles de cubanos no podrán desmantelar sus casas para construir balsas y huir del apagón y el hambre como en el 1994, pues ya no queda fuerzas para huir, ni casas después del paso de los huracanes.

El fantasma de los años 90, aunque planea como un aura tiñosa sobre los calderos y los ventiladores de cada cubano, esta vez no se podrá posar.

Como siempre, la revolución cubana se mantendrá  a flote parada sobre los hombros de un pueblo en  permanente inmersión.

Recuerden que de no ser un ruso quien le presta las botas para continuar, es un chino el que la apuntala con maripositas y arroz, o un venezolano el que la reflota sobre un mar de petróleo.

Pero esta vez sólo el plátano Gran Enano nos salvará.

Descubierto por los especialistas del Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP), el  Gran Enano garantizará el consumo de las 3 100 calorías diarias prometidas a cada habitante del país por Marino Murillo Jorge, Ministro de Economía y Planificación.

Es decir, que a la reforzada cuota de pan sin manteca y sal –pero con alrededor de 850 calorías- le serán adicionadas los fogajes alimenticios del Gran Enano, que como si fuera poco es un plátano anticiclón.

Consumido hasta la fecha sólo por turistas extranjeros de frontera (alojados en el polo turístico de Ciego de Ávila), el Gran Enano posee además enormes reservas de hierro y zinc, algo que pudiera  servir  (cumplida su misión alimentaria en hambrientos extranjeros) para restaurar los techos de las viviendas azotadas por huracanes.

Debido al gran impacto causado por la introducción a los laboratorios del Gran Enano y otros parientes, como el Cavendish Enano y Burro Enano, “que disminuyen las pérdidas por ciclones y permiten mantener la estabilidad en el abastecimiento”, los cubanos no vamos a levitar del hambre en medio de un apagón.

Por lo tanto, podemos asegurar que si esta vez no morimos de calor víctimas de la oscuridad y la falta de condumio, lo haremos por exceso de las calorías generadas por nuestro nuevo salvador: El Gran Enano.

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