Julio 6, 2009
Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press
LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubasindical.org) - Si la producción y los servicios alcanzaran la eficiencia y sistematicidad de los actos de vandalismo que se cometen en la Isla, los cubanos no divisaríamos la luz al final del túnel sólo desde una balsa o en un pasaporte.
Y todavía más si gozáramos de la libertad de movimiento que tienen los vándalos para no dejar estatua con cabeza, músicos sin espejuelos y mártires sin nombre en cualquier rincón del archipiélago cubano.
El secuestro del cacumen de Cirilo Villaverde en la Loma del Ángel, los espejuelos de Lennon en El Vedado, y las letras de nombres y apellidos de algunos mártires en un mausoleo en Santiago de Cuba, confirman la pericia y la integralidad cultural de los vándalos del país.
Además, si a esto le sumamos otras indisciplinas sociales como la rotura o canibaleo de ómnibus, cines, hospitales y de cuanta institución o espacio posea algo para romper o ser robado, no hay dudas de que estamos en presencia de un movimiento de vandalización nacional.
Y esta energía, aunque negativa, es buena. Demuestra las potencialidades latentes de un cubano movido por un objetivo común para cualquier mortal: la ganancia.
Por eso considero estimulante la noticia de que los puercos en la Isla de la Juventud tienen mejor señalización para desplazarse por sus corrales que la alcanzada por los humanos para conducir en las calles de Ciudad de La Habana, algo que no imaginó George Orwell para sus animales en rebelión.
De acuerdo con el comentario ¡No me lo vas a creer!, de Roberto Díaz, en lo que va de año se han detectado 24 acciones vandálicas contra las señales de transito y vallas de información en la Isla de la Juventud.
Como si fuera poco, la gran mayoría han ido a parar a cochiqueras estatales o de un particular, donde son utilizadas para tapar huecos, cubrir techos y dar sombra a los cochinos, sin importar que cuesten alrededor de 1600 dólares al Estado cubano.
Y aunque muchos están en desacuerdo, yo pienso que si es en beneficio de los puercos, bienvenidas las señales de “Pare”, “Ratas en la vía” y “Girar a la izquierda para comer sancocho”, entre otras que garantizan la seguridad del tránsito en los corrales.
Además, si Cuba es el único país del universo que convierte una derrota en victoria y un acto de vandalismo en una actitud generacional, hay que sacarle provecho a estas acciones.
Es decir, que ante la imposibilidad de acabar con las indisciplinas sociales, nada mejor que construir un Museo Nacional de Malas Artes (MUMA) donde se exhiban todos los objetos canibaleados por los vándalos.
Si el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) muestra en sus salas obras de Kandinsky, Picasso, Chagal y Lam, entre otros, en el MUMA nosotros podremos exponer “sobras” como Cables de alta tensión, Estatuas de bronce, o Señales de Tránsito, sustraídas por Felo Gallina, conducidas en hombros por Ambrosio “El Fundidor”, o arrancadas de cuajo por Manuel “El porquerizo”, respectivamente.
Entonces, si alguien deseara establecer un nivel de calidad que diferencie a los artistas que exponen en el MOMA de quienes lo hacen en el MUMA, sólo lo podría lograr como un acto de apreciación.