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Julio 17, 2009

Embutes en Santander

Jorge Olivera Castillo, Sindical Press.

LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubasindical.org) - Presumo que Isidro Betancourt en vez de bolígrafos, blocks de notas y una computadora prefiera las pistolas y un manual para la detección de enemigos del pueblo.

Aunque sea el director de la emisora oficial cubana Radio Habana Cuba, estimo que nada tiene que ver con el periodismo que recorre las avenidas de la objetividad y se hace sentir hasta en los linderos de la transparencia.

Basta un simple escudriñamiento a algunos retazos del discurso expuesto en un reciente seminario sobre comunicación, celebrado en la ciudad española de Santander, para determinar el linaje político del funcionario.

El tono empleado lleva la marca del Departamento Ideológico del Partido Comunista. La tesitura de las alabanzas sellan la certeza de un enconado ensayo en pos de alcanzar el estremecimiento de los espectadores.

No sé si lo consiguió en el tiempo concedido en el evento titulado, Radio Pública: Tendencias, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Es  posible que haya tenido algún acceso al éxito ante un auditorio, quizás ajeno tanto a la realidad como a los matices de la sociedad cubana actual.

El funcionario aseguró que los medios extranjeros son incapaces de reflejar en toda su dimensión lo que sucede en Cuba. No hay que exprimir las neuronas para conocer que la crítica a la prensa internacional en este caso se fundamenta en la no alineación de la mayoría de los medios a las matrices informativas dictadas por burócratas y policías, empeñados en lustrar la imagen de una añeja dictadura.

Por añadidura, lamenta que estos medios tampoco son competentes al difundir el “proyecto diferente” que los cubanos están “empeñados en realizar”.

Más adelante asegura que “no es un proyecto perfecto”, pero lo ha “elegido el pueblo cubano” y “merece también el respeto, en este ambiente de diversidad y pluralidad que se pretende dar al mundo”.

Airear este tipo de argumentaciones, me imagino que de manera apasionada y con apoyaturas gestuales como lo haría un actor en la parte más conmovedora del drama, es burlarse de una realidad interna plagada de contradicciones y hechos verdaderamente grotescos.

¿Sobre que bases el señor Isidro generaliza la respuesta afirmativa de la ciudadanía al proyecto socio-político que rige en la Isla, si nunca ha existido la oportunidad de usar mecanismos electivos sin la sombra de las coyundas oficiales?

¿Cómo es que se atreve a esgrimir el término pluralidad tomando como referencia el mundo, si él es uno de los eslabones para mantener un estatus quo donde discrepar con el discurso oficial puede convertirse en grave delito?

 Isidro sigue una directriz y también es posible que esté convencido de las tesis que defiende. No se le podría reprochar una proyección argumental tal vez ajustada a las raíces de la legitimidad.

Conocedor de la realidad me inclino por pensar en el predominio de las  circunstancias antes que en una exposición veraz despojada de los adornos retóricos que se usan para figurar como un fiel soldado del socialismo.

No descarto que el funcionario de marras sea el primero en no creer, ni estando ebrio, en los embustes todavía frescos que despachó en el seminario sobre comunicación.

El terror obliga a la constante utilización de tácticas de sobrevivencia y la doble moral es una de las protecciones más eficaces.

Con el paso de los años, esas continuas permutas de personalidades, temperamentos, juicios e intenciones terminan emponzoñando el alma.

A cuenta de esas fricciones, la identidad se consume y al final los instintos le toman la delantera a la razón.

Tengo la impresión de que Isidro es un lobo con piel de oveja. O lo que es lo mismo un policía en el papel de directivo radial. ¿Será un demócrata vestido de talibán?  .No me sorprendería.

 En el escaparate sobran caretas y disfraces para la actuación de turno. Hay de todas las tallas y modelos. Prefiero las gradas, soy un desastre como actor. 

oliverajorge75@yahoo.com 

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