Agosto 5, 2009
eldiarioexterior.com, 4 de agosto de 2009.
A J Chinchetru. – Pedro Pablo Álvarez es uno de los cuatro presos políticos que el régimen castrista envió a España en febrero de 2008 en un gesto que el Gobierno de Zapatero vendió como un triunfo de su política de acercamiento a La Habana. Año y medio después, las autoridades españolas no le conceden permiso de trabajo y se desentienden de las ayudas de las que dependen para vivir. En una carta, Álvarez denuncia su situación, dice sentirse humillado y se muestra dispuesto a volver a prisión.
Detenido durante la "Primavera Negra" de 2003, en la que el castrismo detuvo a setenta disidentes, Pedro Pablo Álvarez Ramos fue condenado por el régimen comunista cubano a 25 años de prisión. Álvarez era un destacado dirigente sindicalista independiente, algo prohibido en Cuba, así como uno de los promotores del Proyecto Varela (recogida de firmas para promover una reforma legislativa, según permite en teoría la Constitución cubana, con el fin de abrir un proceso democratizador en el país). En febrero de 2008 fue sacado de prisión y conducido a un avión de la Fuerza Aérea Española junto con los también presos políticos Omar Pernet, José Gabriel Ramón Castillo y Alejandro González Raga.
En la actualidad reside en Barcelona, junto a su mujer y varios familiares, en una situación de total indefensión ante la abandono al que le tienen sometido las autoridades españolas. Denuncia que Gobierno les niega a todos ello el permiso de trabajo y no llegan las ayudas de las que se ven obligados a vivir incluso para pagar el alquiler de su vivienda. En la misiva, destinada a varios diputados y a la que ha tenido acceso El Diario Exterior, denuncia su situación y expresa su deseo: "Yo sólo quiero que me devuelvan a Cuba, si tengo que seguir en prisión estoy dispuesto".
Con familia llegada de Cuba y Estados Unidos
Álvarez dice de las negociaciones que supusieron su traslado a España desde la cárcel en Cuba que "hasta el momento no se conocen los términos de la negociación llevada a cabo entre el gobierno español y el cubano". Añade que junto a los cuatro presos de conciencia, viajaron en el avión "trece familiares" entre los que estaban su hermana, su hija, el esposo de esta y el hijo de ambos. "Posteriormente fueron traídos de Miami", continúa, "mi esposa: Elizabeth Lucrecia Pruneda Balmaseda (Dama de Blanco, que fue salvajemente agredida frente a la Iglesia de Santa Rita. Fundadora con otras esposas de presos de la Primavera Negra de 2003 de esta organización) y mi hijo Pedro Pablo Álvarez Pruneda, también agredido por turbas de respuesta rápidas y otras represalias". El marido de su hermana llegó a Barcelona el mes pasado.
"Todas estas personas, nos encontramos desde el mes de Julio pasado sin la ayuda correspondiente de la Cruz Roja de Barcelona, para el pago del alquiler", señala en la carta. Añade que hace un mes el Gobierno "prometió pagar los alquileres y darnos ayuda para los gastos diarios de comida, gas, luz y agua y hasta el momento no hemos recibido nada".
Falsas expectativas y humillaciones
"Ya me cansé de promesas y falsas expectativas", dice en la misiva, "son 18 meses perdidos mi hijo y mi esposa que viajaron a este País, han perdido sus derechos en EEUU y ahora posiblemente no puedan ni regresar. El tiene su hija allá y ella dos hijos y cuatro nietos". "Mi hermana, su hija y yo perdimos nuestras casa en Cuba". ¿(Que tenemos ahora aquí en España)? Nada ni siquiera un permiso para trabajar, ¿de dónde vamos a sacar para pagar los alquileres y poder comer?", se plantea.
Tras mostrarse dispuesto a volver a las prisiones castristas, Álvarez dice que "lo que no quiero es seguir aquí aguantando humillaciones de nadie. Yo no le pedí a nadie que me trajera a España, y si me trajeron para hacerme esto a mí y a mi familia, por favor devuélvanme a Cuba". El ex preso de conciencia cubano concluye con un agradecimiento a los españoles que "abogaron por mi liberación y a los que me han ayudado desde que llegamos aquí".