Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Agosto 10, 2009

La guerra de los gruņidos

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubasindical.org) - El aumento de la crisis internacional de infelicidad que invade a cientos de países de todos los continentes ha puesto a Cuba al borde de una guerra de gruñidos.

Los cubanos, víctimas del saqueo de los buenos modales sacados  del país por los burgueses, así como por la invasión de interjecciones y neologismos revolucionarios, se aprestan a librar una batalla que acabe con las malas normas de conducta.

La caída en picada del mercado de la amabilidad en el país, así como la suspensión de garantías para que no se maten a gritos los vecinos, ocupa el lugar principal en la campaña nacional por la convivencia civilizada.

Ante el apremio de la situación dado el incremento de tirones de pelo, groserías, insensibilidad, maltratos y vandalismo focalizados en algunas zonas y sectores del país, las autoridades decidieron poner freno a la situación y aplicar un método conocido  como Poncio Pilatos, por lavarse las manos con el problema.

Sin embargo, los gestores de la educación formal  aseguran que ya para el 2020 los ciudadanos afectados en su conducta tendrán en su poder los módulos necesarios del buen comportamiento y la decencia.

El primer paso en la campaña fue el arribo a puerto de un lote de cortesía importado desde Japón, con sendos contenedores de reverencias, buenos días, cómo está, qué tal de salud y otros instrumentos de la buena conducta.

Además, ya está previsto importar desde una pagoda en Shanghái, un distrito londinense y un reformatorio iraní algunas normas de caballerosidad que nos enseñen a ceder el asiento a una dama, ayudar  a un anciano y a no obstruir la puerta del edificio con una mesa de dominó o las escaleras con un corral para puercos.

Las autoridades del país, preocupadas ante el incremento de la importación de modales, tiene previsto montar una fábrica de buen carácter y amables respuestas, dirigidos fundamentalmente a los trabajadores de la gastronomía y los servicios.

Lograr que cesen los gruñidos en los ventanillos de los correos, bancos, hospitales, cementerios y oficodas del país, así como evitar una puñalada de un dependiente ofendido cuando le pides que  te devuelva la diferencia del precio de lo comprado, son algunas de las metas a obtener en el camino hacia una convivencia social civilizada.

Además, si se pudiera lograr que la oficina de atención al público en el Poder Popular realmente lo atendiera. O que la recepcionista de cualquier establecimiento  tuviera la deferencia de soltar el pomo de pintura de uñas aunque sea para decirte sin mirarte y en forma descompuesta: “No se encuentra el jefe”. O, “está reunido”, no hay dudas de que estaríamos avanzando.

Pero como en tantas cosas, Cuba se convertirá en una potencia en la educación formal.

 En un paradigma de las buenas normas de conducta cuando siembre de hola, por favor, pase usted y buenos días, los terrenos enmarañados de gruñidos, quítate tú, me toca a mí, y acere que volá, que hoy desbordan diversos sitios públicos del país.

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