Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Agosto 11, 2009

Adverbios comunales

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubasindical.org) - El adverbio es un arma política de la revolución cubana. Un tentempié guerrero que arremete inclemente contra cualquier caída ideológica o resbalón patriótico en el abecedario nacional.

No existen actos de injusticias ni cantinflescas promesas donde el socorrido adverbio no haya puesto su mente en defensa del estado y a favor de las dudas del ciudadano común.

Hay que leer con cuanta sabrosura cínica y rítmico regodeo justifica una violación, sana la economía, le saca brillo a la mentira hasta convertirla en verdad, y dice Diego donde debía decir digo.

En una de sus últimas acciones protectoras de las triquiñuelas que crecen como marabú en diversos niveles del estado, envaselinó con su candorosa mente el tronco podrido de la legislación laboral cubana.

De manos y en  boca  de un alto directivo de Servicios Comunales en Ciudad de La Habana, desbarató con un arte adverbial vehemente cuanto reclamo hicieron los trabajadores del sector.

Ante la denuncia de que las montañas de desperdicios no dejan ver el horizonte en muchos puntos de la capital, amén del mal olor y los gérmenes infecciosos que contaminan el aire con una onda expansiva de una explosión de peste nuclear, el “adverbiano” directivo respondió:

“No sé cuál es el reclamo. Si analizamos casuísticamente el problema, veremos que dignamente alcanzamos un nivel de basura del alto de la Sierra Maestra, y esto constituye una clara señal de que Cuba come y bebe como los demás. Y este factor, innegablemente, se debe al déficit de carros “pickes” para sanear la capital”.

En cuanto a los guantes de los barredores, señaló: “Indudablemente no tienen calidad, y la entrega se realiza por actividad, para llegar a la mayoría, priorizándose los de mayor riesgo, aunque no satisface las necesidades. Indudablemente, tienen que recoger la basura a mano limpia.”
Aseguró además que, ciertamente, hace dos años que no se les da botas a los trabajadores, pero esto no constituye ningún problema si revolucionariamente escalamos las montañas de basura con los pies descalzos. El tétanos, los hongos, la leptocpirosis y otras enfermedades no existen aquí.

En lo referente al aseo, precisó que existe una norma de entrega mensual que se cumple (a veces): un jabón de tocador, un jabón de lavar y un paquete de detergente, sólo para los trabajadores directos de servicio y obreros, algo que, incuestionablemente, basta para eliminar la mugre que adquieran en su labor.

Con respuestas así no caben dudas de que las condiciones de trabajo higiénico-sanitarias de quienes laboran en servicios comunales están garantizadas.

Por eso, si analizamos objetivamente las razones que llevan a estos hombres a realizar su trabajo, llegaremos a la conclusión que si lo hacen es por tratar de impedir que los ciudadanos mueran asfixiados por los olores perros que ladran desde cualquier esquina de la ciudad.

Y una actitud así la agradecemos sinceramente, aunque no estemos de acuerdo con quienes empuñan los adverbios comunales para encubrir su falta de capacidad a la hora de dirigir.

IMPRIMIR