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Agosto 25, 2009

Orden de arriba

Jorge Olivera Castillo, Sindical Press.

LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubasindical.org) - El “alto mando” dice la última palabra. ¿Será un engendro de tres cabezas? ¿Un equipo de verdugos de hablar pausado y caras inocentes? ¿Un concilio de demonios?

Es posible que reúnan un poco de esas características. Lo real es que desde su cuartel o su madriguera, esa cosa indefinible pero omnipresente decide el destino de todos los cubanos que residen dentro de la Isla e incluso también de muchos de los que hoy habitan en lejanas geografías.

De esa entelequia bajan las decisiones con un sello de protección. En los fallos no hay términos medios. O sí o no. Nada de explicaciones al margen, ni nada en común con la cordialidad u otros de los más  apreciados frutos de las relaciones humanas.

Basta la ruda notificación –escrita o verbal- que los amanuenses entregan con la mayor diligencia, para entrar en los pasadizos de las aflicciones.

La política migratoria es un campo donde se observan esas consecuencias, edificadas sobre los fundamentos de la arbitrariedad y la falta de escrúpulos.

Por ejemplo, sobre Juan Juan Almeida ha caído el mazo del “alto mando”. Sus esperanzas de salir del país yacen rotas en uno de los surcos de la incertidumbre.

Él se atrevió a adulterar el guión que alguna vez le deslizaron entre las manos y hoy es parte de los cientos de rehenes que no pueden hacer uso del derecho de entrar o salir del país del cual son ciudadanos.

A los paladines de la impiedad y el  extremismo no les importa que el atribulado sea hijo de Juan Almeida Bosque, uno de los comandantes de la Revolución. Han determinado que no es elegible para disfrutar de un derecho universalmente reconocido. Las causas de la retención quedan a merced de las suposiciones, pues nadie hasta el momento se ha tomado el trabajo de darle tan siquiera una pista para conocer el motivo de la prohibición.

Reunificación familiar y recibir atención médica especializada, son los soportes que avalan  la solicitud de Almeida de obtener el permiso de salida.

Su hija de 25 años vive actualmente en los Estados Unidos y él ya había gestionado a través de la Cruz Roja Internacional el tratamiento de su enfermedad reumatológica degenerativa en un hospital de Los Ángeles, California.

Impulsado por acabar con ese ciclo de maldad, hace unos días Almeida realizó una protesta pacífica- nada más y nada menos- que en la Plaza de la Revolución, precisamente donde el cantante y compositor colombiano Juanes piensa ofrecer un concierto por la paz, el próximo 20 de septiembre.

Esta actitud se originó, tras padecer las inclemencias de una de las modalidades de tortura psicológica que el “alto mando” suele usar de manera indiscriminada.

Primero, un oficial de la policía política,  le dijo que ya estaba autorizado a viajar. Al día siguiente le instaron a firmar un documento que especificaba la anulación del permiso concedido.

Ojalá que antes de la publicación de éste artículo Almeida haya podido obtener la aprobación del “alto mando”.

De lo contrario no le quedará más remedio que repetir su protesta en la Plaza de la Revolución o intentar-como hizo en el mes de mayo- una salida en bote hacia los cayos de la Florida.

Con el lanzamiento el 1 de septiembre- en España- de su libro testimonial Memorias de un guerrillero cubano desconocido, se reducen las posibilidades de que los verdugos tengan un destello de benevolencia.

Tal vez directamente no le hagan daño. Es decir, nada de prisión, actos de repudio o empleo de otro de los más ordinarios instrumentos del arsenal represivo.

Estresarlo al máximo para que su enfermedad progrese con mayor celeridad o compulsarlo a que la desesperación lo conduzca a cruzar el mar en una frágil embarcación. Todo milimétricamente ajustado para castigar a las ovejas descarriadas. Almeida saltó las cercas del redil. Esperemos que su suerte no termine en las fauces de un tiburón o en una morgue de La Habana, tras un infarto fulminante. Él es un objetivo del “alto mando”. Suficiente para pensar en los peores escenarios.

oliverajorge75@yahoo.com 

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