Agosto 25, 2009
Jorge Olivera Castillo, Sindical Press.
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubasindical.org) - Hay capítulos del socialismo cubano que tienen más en común con las películas protagonizadas por el comediante inglés Charlie Chaplin y con el teatro del absurdo del dramaturgo rumano Eugene Ionesco que con las teorías revolucionarias de Carlos Marx y Federico Engels.
La comicidad y el ridículo son elementos imprescindibles en la conformación de una realidad que desborda el molde de las interpretaciones. Al final se impone la perplejidad y la confusión desde la óptica del espectador y de esos actores que deben asumir –a la fuerza- el rol que le deparan las circunstancias.
Alexis Brizuela es uno más en el elenco que actúa al compás de los dislates y barrabasadas de una casta de burócratas con la boca llena de pretextos y el alma oscurecida por la hipocresía.
Este cubano residente en la provincia de Matanzas, ubicada un centenar de kilómetros al este de la Ciudad de La Habana, espera –desde el 2005- por reunir todos los materiales de construcción que necesita para reparar su casa.
Según el diario Juventud Rebelde la rehabilitación fue aprobada por la Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda, pero en los cuatro años transcurridos sólo ha recibido 60 sacos de cemento. La arena y demás recursos imprescindibles para corregir las averías del inmueble aún forman parte de las promesas.
Un funcionario de la entidad antes mencionada le hizo saber que por el momento no hay posibilidades de darle cumplimiento a la disposición que presuntamente viabilizaría las entregas.
Brizuela lamenta que el cemento esté perdiendo sus propiedades a instancias de un largo almacenamiento sin las condiciones requeridas. Sin embargo, poco puede hacer para destrabar la situación.
Explica que las gestiones realizadas a otros niveles han resultado infructuosas. En la Dirección Provincial de Vivienda le informaron que los recursos existentes se estaban destinando a la construcción de varios edificios.
Como para subrayar que su caso no tiene solución especifica que la familia a la cual pertenece vive del salario. Tal información esclarece que no puede incursionar en el mercado negro como alternativa para enfrentar el problema. Allí donde termina la legalidad, los precios son prohibitivos y los riesgos a ser acusado por el delito de receptación también despuntan en la cima de las probabilidades. Además valga apuntar que el pago promedio mensual en Cuba oscila entre los 20 y 25 dólares. Una bolsa de arena podría costar algo más de un dólar si es que se tiene la suerte de encontrar un proveedor emergente.
Ante la imposibilidad de un desenlace satisfactorio en los meses venideros a Brizuela y familia no les quedará otro remedio que apelar a la paciencia asiática.
Ellos no son los únicos atrapados en un fatídico escenario desplegado a lo largo y ancho de la Isla. Debajo de la carpa hay de todo un poco. Risas y llantos. Efímeros deleites y dolores infinitos.
He llegado a la conclusión que el socialismo cubano es sincrético. Inexplicable desde la lógica. Casi perfecto si se le mira como un largometraje de ficción.
En su largo peregrinar ha logrado unir el humor de Chaplin y lo más absurdo de Ionesco con espectaculares pasajes de la tragedia griega.
Es una manera de ilustrar un drama que no termina y que ha puesto al país patas arriba.
Alexis Brizuela, es sólo un actor, una pieza encima de un escenario de frustraciones y desesperanzas.
Su casa podría transformarse súbitamente en un féretro. La hora del derrumbe se acerca. A lo mejor después de los funerales es que llegan los materiales prometidos.
Se repetiría un patrón, una secuencia que de tanto repetirse pasa inadvertida, normal, como sucede en los países bárbaros.oliverajorge75@yahoo.com