Octubre 7, 2009
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, Cuba – Octubre (www.cubasindical.org) - El desbalance entre empleados y sindicalización, entre otros temas relacionados, despierta la alarma del régimen autoritario cubano, quien considera al trabajador como una propiedad estatal más.
En una asamblea de balance del trabajo de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en Guantánamo, Luís Torres Iribar, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en esa provincia, se refirió, interrelacionándolos, al decrecimiento y bajas de afiliados al sindicato, escasa productividad en muchos centros laborales del territorio y la falta de atención a los trabajadores por el Estado, que controla la inmensa mayoría de los puestos laborales.
La provincia Holguín, también en el oriente de la isla, presenta la contradictoria situación de que con 15 mil nuevas plazas, principalmente en la atrasada agricultura, sólo están sindicalizados 5500 trabajadores, según se dio a conocer en días pasados durante una asamblea provincial de la CTC en el territorio.
El desplante de los obreros al sindicato impuesto se da también en la provincia Villa Clara, al centro.
En una reunión provincial de la CTC se trató la falta de afiliación y la desafiliación al sindicato. Desplante sindical inconcebible años atrás de mayor rigor y exigencia en la obligación (no formal, pero sí real mediante mecanismos de coacción social y laboral), de pertenecer al sindicato, participar de sus asambleas y pagar la cuota fija mensual del diez por ciento del salario.
En la asamblea villaclareña se expuso, además, que en la provincia dejaron de efectuarse alrededor de 120 asambleas de trabajadores programadas, demostrativos de la apatía de los trabajadores, que un dirigente del oficialismo calificó como ''fisuras en el funcionamiento de los sindicatos''.
Por otro lado, Pedro Betancourt, primer secretario del PCC en la provincia Matanzas, en el occidente cubano, al intervenir en una de las periódicas asambleas provinciales de la CTC señaló como un serio problema para el gobierno la falta de respuesta obrera a las directrices oficiales, que tiene un vehículo de control en la CTC (únicos que reconoce el gobierno), ''lo que demuestra debilidad en el trabajo de las organizaciones sindicales de base''.
El desinterés obrero tiene sus réplicas en las catorce provincias de la isla, con la demostración práctica, según datos oficiales (que deben tomarse con cautela; debe ser mayor) de que el bajo aprovechamiento de la jornada laboral en el país está muy por debajo del 85 por ciento.
En el pleno 84 del Consejo Nacional de la CTC se plantearon otras situaciones desfavorables: la improductividad, que mantiene estancada la economía cubana, con las persistentes e innumerables infracciones que se traducen en negligencias, ausencias injustificadas al trabajo, llegadas tarde e incumplimiento de los reglamentos internos, por sólo citar algunos ejemplos.''
Frente a esa situación general todos plantean más exigencia a los trabajadores.
Salvador Valdés Mesa, secretario general de la CTC afirmó categórico:'' No es admisible ceder ni un milímetro en la exigencia al sindicato.''
Mientras, Alfredo Machado, miembro del Secretariado Nacional de la CTC, dijo también muy categórico que los dirigentes sindicales de base están en la obligación y en la necesidad de llevar el control y la exigencia y que las administraciones (el Estado), aumenten el rigor en el cumplimiento de la disciplina laboral, profundicen en el quehacer político e ideológico para frenar las ausencias al trabajo y el desaprovechamiento de la jornada, para poder desarrollar el país.
Datos oficiales (de nuevo, cautela), aseguran que hay en Cuba 210 mil personas en edad laboral que no se han sumado al trabajo.
Varios miles cumplen prisión a tenor de la Ley contra la Vagancia por negarse a trabajar por falta de estimulo salarial.
Cuba, país eminentemente agrícola, con 11 millones 200 mil habitantes, sólo tiene 19 mil 964 jóvenes incorporados a los sectores semiestatales cooperativo y campesino; cifra que representa un escaso seis por ciento de la fuerza laboral total de la isla. Otro desplante laboral.
¿Quién entiende el embrollo laboral?