Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Octubre 7, 2009

En el mar todo es felicidad

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, Cuba – Octubre (www.cubasindical.org) - “En el mar todo es felicidad si eres un turista extranjero y puedes alquilar un yate en alguna de las marinasde recreación que ofrece el gobierno a los extranjeros, pero no es todo felicidad para nosotros, pescadores de peces de escama y langostas en las cooperativas del Estado.”

Así comienza su conversación el curtido trabajador del mar, de 50 años, de ellos 35 en las faenas de pesca. Oriundo de Batabanó, provincia La Habana, al sur de la isla, desempeña su trabajo en una base pesquera en Isla de la Juventud. Por temor a perder el empleo optó por no revelar su nombre “porque no quiero problemas con esta gente  (gobierno)”, así que los llamaremos Juan.

Juan habla casi sin tomar aliento y le dejamos que discurra sin interrupciones:

“Todo parece felicidad. Engañosa felicidad mientras estamos atracados en puerto. Llevamos víveres para nuestra alimentación, rellenamos los tanques con suficiente petróleo para navegar mar afuera. Colocamos el hielo en las neveras para la conservación de las capturas, conservar los alimentos y disponer de agua fría para beber. Las artes de pesca las revisamos en cubierta. Como buenos compañeros hacemos cuentos en algún rato libre.

“¡Zarpar! Pronto comenzaremos nuestras faenas a algunas millas de la costa. Quisiéramos exprimir el mar Caribe para tener un plus de dinero, pero una cosa piensa el barman y otra el borracho. Pescaremos exquisitas especies dedicadas a la exportación y al plato del turista extranjero. ¿El cubano de la isla? ¡Que espere! Porque 'hay que captar divisas en el renglón de la pesca para desarrollar la economía del país'.

“Eso nos dicen hace casi cincuenta años. Para nosotros los pescadores de las cooperativas estatales es algo diferente; tenemos nuestros truquitos para esconder algún pescado o langosta que comeremos con la familia. O lo vendemos por la izquierda, porque el salario ni alcanza para las necesidades mínimas.

“La administración y el sindicato –que es la misma cosa, siempre nos pide redoblar esfuerzos, trabajar más para el país. Y yo me pregunto, ¿acaso mis compañeros pescadores y yo no somos también el país? ¡Bah!

“Estamos mar afuera. Pasaremos una semana viviendo sobre las olas del mar. Lo peor es por las noches, cuando pensamos más en la casa.

“¡Que felicidad en el mar! Sentirnos libres. Libres en nuestras barcas, entre compañeros que somos como hermanos. Lejos de la costa puedes pensar lo que te de la gana y hasta contarlo a los colegas sin recelos, sin preocuparte por lo que digas, sin preocuparte que alguien lea tus pensamientos y te pueda traer problemas. En tierra esos pensamientos si tratan de política te pueden condenar. O te echan del trabajo. O te ponen el cartelito de 'contrarrevolucionario' y te desgraciaste porque en ningún lugar te darán empleo.

“Este es un oficio de valientes. Hay que tener los guevos bien puestos si te agarra una tormenta de momento. Valiente todos los días cuando el jefe te ordena revisar los chinchorros. Tienes que lanzarte a las profundidades haga frío o calor con el traje isotérmico roto. Poco te protege del frío, del aguamala, del tiburón. A las patas de rana, careta y esnorkel no les cabe un remiendo más. Agrégale que la capa de hule y botas de goma para protegerte de la lluvia y del frío en el trabajo de cubierta están muy deteriorados.

“Esos medios nos lo vendieron hace más de tres años. Parece que no eran buenos. Y aunque lo fueran, la constante exposición a las inclemencias del tiempo las desgastan mucho.

“Ni sé las veces que lo hemos planteado a la administración y al sindicato. Palabras que las arrastra el viento.

“Félix Rodríguez García, el secretario general del Sindicato de la Marina Mercante, Puerto y Pesca en el territorio, conoce el problema. La última ocasión incluso presentamos la queja por escrito y ¡nada!, ni siquiera un acuse de recibo. Hace más de tres meses.

“Dice Félix que no puede resolver nada, y que al Ministerio no le dan respuesta. ¿Para qué necesitamos el sindicato? Eso sí, el sindicato está encargado de pedir más refuerzos y transmitir consignas políticas.

“No importa. Lejos, en el mar, hablamos de que esto tendrá que cambiar algún día. Cambio, libertad, es lo que necesita el cubano para poder comer langosta, bonito, tiburón de los que capturamos sin estar expuestos a caer preso, sin delinquir.

“Ese día estrenaré mi nuevo traje isotérmico, careta, esnorkel, pata de rana, y cantaré a todo pulmón, sin miedo a que alguien lea lo que pienso, desde la cubierta del barco, aquella bonita canción que hizo famosa Roberto Faz en los 50:

¡En el mar la vida es más sabrosa,
En el mar se goza mucho más,
En el mar todo es felicidad!”

(Con la colaboración de Lázaro Ricardo Pérez, de Isla de la Juventud.)   

cosanoalen@yahoo.com

IMPRIMIR