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Octubre 7, 2009

Funerarias

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, Cuba – Octubre (www.cubasindical.org) -

-¿Cuál es el colmo de un gobierno?
-Matar de hambre al pueblo y darle el entierro gratis.

Fue el último chiste hace cincuenta años del popular dúo de cómicos Los Tadeos. Cárcel y destierro fueron inmediatos.

El nuevo gobierno instalado en 1959 tuvo entre sus primeras leyes populistas la confiscación de las funerarias y dar funeral y entierro gratis. El servicio funerario de particulares era excelente.

La Funeraria Caballero, fundada en 1857 era una de las más antiguas de la capital.

El servicio decayó hasta los niveles actuales después de la nacionalización.

Emilio Jerez Oliver, del municipio La Habana Vieja, expone muestras de ineficiencia.

“No puedes escoger la funeraria que te convenga sino la que le toque al difunto –la de su municipio. Fui al velorio de un tío en septiembre del 2007. En un mes tan caluroso, no había aire acondicionado lo que acelera la descomposición del cadáver.

“Tuvimos que trasladarnos a una florería vinculada con la funeraria a unas cinco cuadras para encargar y pagar las coronas de flores. Hay que ordenarlas y dos horas después ir a recogerlas y llevarlas a la funeraria a pie, por las calles muy concurridas, un espectáculo.”

Las coronas están hechas con un tipo de margaritas que por repetidas, invariables, el pueblo la apoda flor de muerto.

No hay que confiarse en la honradez de los floristas. Se debe contar las flores, unas 75. Fue sonado el escándalo con empleados de varias florerías de la capital, entre estas la de Alamar. Ponían menos flores para emplear las sustraídas en otras coronas vendidas en provecho pecuniario propio.

“El traslado de familiares al cementerio es irritante. Sólo dos autos rentados con capacidad cada uno para cuatro personas.”

Antiguamente la Funeraria Rivero, una de las más importantes, abarcaba el servicio desde el velatorio, ataúd y flores hasta bóvedas. Poseía dos fábricas de coronas. El servicio era excelente.

“En septiembre de este año lamentablemente falleció otro tío”, recuenta Jerez. “Recordábamos las vicisitudes del  velorio del tío anterior y decidimos velarlo en casa. Sólo un poco mejor. La obtención de coronas y el transporte resultaron igualmente difíciles y costosos.¿Gratis de qué?”

Edelmis Olano, de 26 años, custodio de la funeraria (sin nombre) de Guanabo, La Habana del este, dice: “Se puede ser absolutos, las 24 funerarias de La Habana, ciudad con dos y medio millones de habitantes, necesitan reparación y pintura, como esta de Guanabo en una vivienda confiscada a una familia que abandonó el país. La del cercano pueblo Campo Florido está también en una casa confiscada. Después de nacionalizadas muchas funerarias fueron eliminadas  y adaptadas, otras como las señaladas y la de Alamar, de construcción nueva.

“Parte de mi labor es mantener el orden. A veces necesitamos el auxilio de la policía. Ocurre con la rápida descomposición de cadáver: no hay climatización, hay que llevarlo por varias horas a un centro especial para prepararlo, detener la descomposición y continuar el velorio. No permiten que algún familiar lo acompañe en este sensible trámite, irrita a los dolientes que permanecen en la funeraria sin la presencia del ser querido.”

Por razones diversas muchos prefieren la cremación, más práctica, menos engorrosas.

La enorme funeraria, antigua Rivero, de tres plantas, en Calzada y K, El Vedado, es así y todo, la más importante de La Habana. Allí son veladas altas figuras del gobierno y de la cultura del país.

cosanoalen@yahoo.com

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