Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Octubre 27, 2009

Con el ánimo en alto

Jorge Olivera Castillo, Sindical Press.

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubasindical.org) - Tras cumplir más de 6 años en prisión, Nelson Aguiar Ramírez ha regresado a su casa. Su semblante engaña. A simple vista parece un hombre saludable, pero los estragos del encierro son marcas indelebles que tendrá que llevar por tiempo indefinido.

Aún padece la típica desorientación del preso que acaba de volver a la realidad del hogar, después de extinguir la mitad de su condena ascendente a 13 años de privación de libertad.
El martes 20 de octubre del 2009 le concedieron una licencia extrapenal por motivos de salud. El poder se repite en cuanto al uso de este atajo “legal” para que la liberación tenga visos humanitarios. No hay amnistía posible. Sólo excarcelaciones a cuenta gotas en función de obtener ganancias políticas.

Nelson nos acerca una fotografía realizada días antes de ser arrestado en el mes de marzo de 2003, cuando tenía 58 años. La diferencia es notable. Una breve comparación es suficiente para comprobar las huellas de su largo peregrinar por el mundo de las rejas y los candados.
Sentado en la sala de su casa junto a su fiel esposa Dolia Leal Francisco, Nelson accede a contestar algunas preguntas, con una disposición que no deja dudas sobre su franqueza, su humildad y la inquebrantable fe en las mismas ideas que lo llevaron a la cárcel.

Jorge Olivera Castillo: ¿Cumpliste todo ese tiempo en una sola prisión?

Nelson Aguiar Ramírez: No. Primeramente me situaron en el centro penitenciario conocido por Boniatico, en la provincia de Santiago de Cuba. Después, tras una huelga de hambre que decidimos hacer varios presos de conciencia, todos de la causa de los 75, me trasladaron al Combinado Provincial de Guantánamo. Posteriormente fui a dar a la prisión de Las Mangas, situada en la ciudad de Bayamo, en la provincia Granma. Por último fui recluido en el hospital del Combinado del Este, que es la prisión más grande que hay en Cuba. Se encuentra aquí en La Habana.
JOC: ¿Cuál consideras es la peor, en el sentido del trato, las condiciones y la alimentación?
NAR: Bueno, te diré que en Guantánamo se ven cosas horribles. Allí, el jefe de orden interior me amenazó con darme una paliza a causa de mis continuas protestas por el maltrato y las condiciones inhumanas. Había un sótano donde amarraban a los presos, por las manos, a un tubo de hierro en forma de travesaño y los golpeaban salvajemente hasta dejarlos inconscientes.

JOC: ¿Eras totalmente saludable antes de estar encarcelado?

NAR: No. Tenía algunos problemas, pero indudablemente estos se agravaron a causa de los vejámenes y la constante hostilidad del personal que dirige esos centros de exterminio. Dónde único tuve un trato aceptable fue durante mi estancia en el hospital del Combinado. Esto ocurrió sólo una parte del tiempo, cuando el daño ya estaba hecho. Primeramente debo decirte que no hay motivos sustentables con los cuales justificar nuestras condenas. Fue una actitud propia de un gobierno totalitario. La historia recogerá esto como uno de los peores abusos cometidos durante el inconcluso mandato del partido comunista. Mira como han destruido familias, hombres que sólo se atrevieron a hablar sin tapujos, a decir la verdad sin imposiciones.

JOC: ¿Crees que tu libertad se la debes sólo a las gestiones del canciller español Miguel Ángel Moratinos?

NAR: Por supuesto que no. El fue una pieza dentro de un engranaje. Obviamente que debo reconocer su gestión, pero no puedo obviar a muchas personas de diferentes partes del mundo que desde el momento de nuestra detención, se mostraron solidarios y nunca decayó su compromiso en lograr nuestra libertad. Las Damas de Blanco han sido un pilar fundamental para mantener el asunto sobre el tapete. A ellas también les debo estar libre.

JOC: ¿Soltarán más presos de la causa de los 75?

NAR: Dios tiene la mano puesta sobre todos nosotros. Y confío en que poco a poco los vayan liberando. El régimen necesita mejorar su imagen ante el mundo. Al menos debiera liberar a los presos de conciencia. Eso sería un gran paso.

JOC: ¿Qué piensas hacer de ahora en adelante?

NAR: La prioridad que tengo es recuperar, en lo posible, mi salud. Pienso comenzar las gestiones para ver si puedo recibir asistencia médica en España. Padezco de hiperplasia prostática, tengo dos hernias discales, quizás deba volver al salón de operaciones por tercera vez con motivo de la hernia epigástrica. Además sufro de artrosis degenerativa avanzada. Como ves, no estoy nada bien.

JOC: Y ¿cómo está el ánimo? ¿Se mantienen los mismo ideales?

NAR: El ánimo está más alto que el busto de José Martí que se encuentra en la punta del pico Turquino (la montaña más alta de Cuba.) Los ideales se conservan intactos. Ellos me han destruido el cuerpo, pero no mis convicciones. Por supuesto que seguiré abogando por la democratización de mi país. Es hora de cambiar las doctrinas obsoletas. La nación lo demanda.

Nelson Aguiar preside el partido liberal ortodoxo. No se arrepiente de haber tomado el camino de la oposición desde 1994. Me insiste estar seguro de haber hecho lo correcto. Antes de despedirse me dice que tiene previsto visitar, cuanto antes, la logia masónica Amor Fraternal, a la que pertenece.

Nos saludamos y lo dejo con Dolia, aún bajo los efectos de ese entusiasmo que nace desde las profundidades del alma.

oliverajorge75@yahoo.com

IMPRIMIR