Diciembre 22, 2009
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, Cuba – Diciembre (www.cubasindical.org) - Emilio Bacardí Moreau (1844-1922) recoge en sus Crónicas de Santiago de Cuba la siguiente nota del acta del Ayuntamiento de esa ciudad.
“Desde hace días (principios de noviembre de 1868), frente a esta ciudad, en las montañas conocidas por Puerto de Bayazo, flamea constante y diariamente a la vista de la población la Bandera Cubana de la revolución, indicando lugar de reclutamiento. Las fuerzas revolucionarias se componían de 300 a 400 hombres mandados por los cabecillas Santiesteban, Máximo Gómez y el camagüeyano José Pérez”.
Otra acta de fines de noviembre de 1868 da cuenta:
“Se inscribieron estas palabras, según instancia firmada por el concejal Sr. (Faustino) Capaz para que conste: el voto solemne del Ayuntamiento de censura contra la bandera insurrecta antinacional que alzada por algunos ilusos del Departamento (Oriental) y seguida por bandas de hombres de todo color, de nuestros campos, flamea hace largos días en las cumbres de la sierra frente a la ciudad, en el Puerto de Bayamo”.
Casi dos meses y medio después, en enero de l869, el mando español decide acabar el insulto de la bandera de los insurrectos flameando día y noche a la vista de la ciudad. El coronel español José López Cámara ataca la posición. Hubo combate y bajas de uno y otro bando. Murió el comandante de caballería español Pedro Blázquez. Los insurrectos se retiran con su bandera desafiante del poder español a las puertas de la segunda ciudad de importancia de Cuba.
Recientemente, también en noviembre pero de 2009, la bandera cubana ondeó desafiante, no por dos meses sino apenas veinticinco horas, en lo alto de una prisión del oriente cubano.
La inaudita acción ocurrió el 4 de noviembre en la prisión provincial de Las Tunas organizado por el prisionero de conciencia José Daniel Ferrer García y con la cooperación de algunos reos comunes, quienes donaron las sábanas y colocaron las banderas.
La enseña nacional ondeó al lado de otras dos banderas, una con una L (de Libertad) muy grande inscripta y la otra aludiendo al proyecto Varela.
Flamearon libres todo un día hasta ser descubiertas y retiradas.
Hubo traslado de prisión de los posibles involucrados como represalia contra la protesta cívica.