Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Julio 7, 2010

Crisis en el Paraíso

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, julio (www.cubasindical.org) - El paraíso de los trabadores cubanos se hunde. La falta de incentivos salariales efectivos, condiciones de trabajo normales y de medidas que ayuden a revertir la improductividad en el paí, generan el caos.

De nada sirven los llamamientos oficiales a desarrollar un trabajo ideológico de persona a persona. Con ideología no se puede comer. La política, para los de abajo, no sirve ni para pagar la luz.

A lo largo del pasado año y en el primer semestre del 2010 sólo se han intensificado el cese de prestaciones y la suspensión de estímulos, y ya se anuncia que más de un millón de trabajadores tendrán que buscar una reubicación.

Medidas cosméticas como el pago por resultados, la entrega de tierras ociosas al campesino y la posibilidad de desempeñar el doble empleo se contraponen a la falta de liquidez, el control y centralización de las fuerzas productivas y la carencia de nuevos empleos.

También resulta paradójico anunciar que nadie quedará desamparado cuando no tienen dónde reubicar al trabajador.

Pinchar las plantillas infladas, fusionar ministerios, permitir que barberos y algunos transportistas se sumen junto a vendedores de pizzas, zapateros remendones y conductores de bici taxis al trabajo por cuenta propia, no alivia la situación.

Mientras tanto, entre las patadas de ahogados y el grito de “sálvese el que pueda” lanzadas desde una economía en quiebra por la improductividad, se incrementan los actos coercitivos y la discriminación en el empleo contra el trabajador.

Desde las primeras semanas de enero directivos de la Unidad Presupuestada de Atención a Programas Especiales (UPAPE), sita en Centro Habana, cesanteó a varios trabajadores por falta de contenido laboral.

María Yero y Heidi Tissert, reubicadas desde el 2009 en la UPAPE al sobrar en la inmobiliaria del Focsa donde laboraban, fueron las primeras en ser enviadas para sus casas.

El día 22 del propio mes la Dirección Municipal del Trabajo en Centro Habana suspendió hasta nuevo aviso las ofertas de empleo que se ofrecían en esa localidad a desvinculados y personal en busca de reubicación.

Sin embargo, quienes asisten a este inoperante organismo estatal son las decenas de jóvenes amenazados con ir por cuatro años a prisión, bajo el violatorio  “índice de peligrosidad pre-delictiva”, aplicado a quienes en edad laboral no tienen un vínculo de trabajo.

Como si fuera poco, varios trabajadores del periódico Granma fueron despedidos en el mes de febrero por la necesidad de reducir el personal.

En marzo, trabajadores del Taller de Refrigeración “Valdés Fuentes”, ubicado en la calle Pozo Dulce, entre Lugareño y Carlos III, Plaza de la Revolución,  denunciaron por abuso al administrador del local.

De acuerdo con la denuncia de William Rodríguez, el administrador, Rafael Valdés, en contubernio con el sindicato y bajo la protección del director de la empresa provincial, utiliza los bienes del centro para su uso personal, y además exige el pago obligatorio de las MTT y la cuota sindical so pena de cesantear al trabajador.

Como si fuera poco, el colega Carlos Ríos Otero denunció un acto de corrupción en el almacén central de la empresa mayorista de alimentos de Ciudad de La Habana,  que costó el empleo a 37 trabajadores, incluido el jefe de Recursos Humanos, Joaquín Meléndez.

Según Ríos Otero, un trabajador le aseguró que la expulsión ocurrió después de una auditoría y no fue más que una componenda para silenciar a los testigos de los hechos, injustamente cesanteados.

Abusos de poder, corrupción, desvíos de recursos, bajos salarios, falta de empleo, y sobre todo improductividad, es el panorama general del primer semestre de un año que anuncia mucho más.

Sin dudas, el paraíso de los trabajadores, como sus plantillas infladas, va a estallar. Eso, si a las estadísticas de improductividad en el país no las borra el paso por la Isla de un ciclón.

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