Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Diciembre 1, 2011

Residentes afectados por planta eléctrica

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, diciembre (Sindical Press / www.cubasindical.org) - El 5 de julio es el peor día de recordación para los vecinos del Caserío de Guanabo, pueblo y comarcas cercanas a unos treinta kilómetros de La Habana. En esa fecha en el año 2005 se instaló una subestación de alimentación a la red eléctrica nacional, o “la planta”, como sencillamente llaman los perjudicados al equipo que les trastorna vida y salud.

“El ruido molesta tanto que nadie se puede acostumbrar. No dormimos bien, ni podemos ver la televisión porque la planta hace interferencia, distorsiona la imagen, y hay que poner el volumen muy alto. Tampoco podemos oír música sin elevar excesivamente el volumen para sobreponerlo al ensordecedor ruido de la planta”, comenta Lissette Pérez Pérez, de 43 años, residente en Caserío de Guanabo, madre de un hijo de 18 años y una hija de dos.

“No solo el ruido te vuelve loca, la planta echa tanto humo que nos arden los ojos a quienes estamos más cerca, tenemos que vivir con puertas y ventanas cerradas como si fuéramos presos”, agrega a sus quejas.

“A este paso vamos a terminar locos y enfermos de los pulmones –refiere otra vecina–. Los primeros serán los niños y los viejos. Ni los muchachos en la escuela, ni los trabajadores en sus trabajos pueden rendir eficientemente si no duermen bien, si no descansan. A veces la planta funciona días y noches sin parar, sin darnos un minuto de descanso, es terrible. Un técnico de Salud Pública hizo pruebas y nos confirmó que el nivel de ruido que origina la planta es casi tres veces superior a los 60 decibeles mínimos tolerables”.

Otro vecino, Andrés Rojas, explica que la planta es de fabricación china y funciona con diésel. Fue instalada al calor de la llamada “Revolución Energética” para contribuir a abaratar consumos y evitar los  apagones, lo mismo que otras en el país que tributan energía a la red nacional en momentos de mayor demanda. A veces está días sin funcionar, pero cuando echa a andar automáticamente se convierte en un gran trastorno para esas comunidades con más de seiscientos pobladores.

Lissette dice que el problema lo han planteado a diferentes instancias del gobierno y del Ministerio de Salud Pública, pero los vecinos han sido ignorados por las autoridades.

“A pocos metros de la planta pasa un gasoducto que lleva gas natural desde los pozos de Boca de Jaruco hasta la capital –recuerda Andrés–. Es un gas muy barato y está cercano, con más seguridad, no necesita transportación. ¿Por qué no ponen una toma de gas para el suministro a la planta del Caserío? ¿Quién fue el sesudo al que se le ocurrió montar la estación eléctrica en ese lugar poblado y no monte adentro, lejos de los centros urbanos? ¿Por qué no eliminan la planta tan mal ubicada o la sustituyen por otra silenciosa, moderna, que no perjudique la salud, el medioambiente?”

cosanoalen@yahoo.com

IMPRIMIR