Febrero 13, 2012
Maybell Padilla, Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos
LA HABANA, Cuba, febrero (www.cubasindical.org) - La corrupción en Cuba está tan a la vista que hay que estar ciego para no verla.
¿Quiénes son los corruptos? ¿Los trabajadores que se llevan un pedazo de algo para comer o vender para adquirir otra mercancía? No. Esos hombres y mujeres hurtan porque lo que cobran no les alcanza para comer.
¿Los corruptos nacen o se hacen? Pensamos que los corruptos se hacen. Y es bueno que no nazcan así, porque ¡mira que hay! ¿Y quién los hace? El Estado.
Recuerdo cuando trabajaba en la otrora Flota Cubana de Pesca, donde me desempeñaba como abogada, que había una Resolución Ministerial que autorizaba a los capitanes de barco –militantes del Partido Comunista– no registrar sus automóviles. Cuando un trabajador se llevaba un poco de pescado de barredura no vacilaban en aplicar la separación definitiva. Pero, ¿qué salía en el carro del capitán?
La corrupción administrativa es un mal endémico cuyos orígenes se remontan al 1959, agravado en la medida en que las condiciones de la mayoría de los trabajadores se empeoraron por un salario insuficiente. Estos se vieron compulsados a sustraer recursos de sus centros de trabajo para subsistir, creándose un modus vivendi con la cual han crecido generaciones de cubanos. El CUTC y los sindicatos independientes hemos denunciamos las plantillas infladas y la corrupción.
Para eliminar la corrupción el Estado debe arrasar con un arado toda la Isla y sembrarla de nuevo. Le costará mucho trabajo, acostumbrados como están al buen vivir fácil, a queridas con criadas en sus casas, carros para el trabajo y para uso particular, facilidades para salir de vacaciones fuera del país… cuando apenas los trabajadores cubanos tienen con qué vivir.
Constituye un logro el reconocimiento público de la corrupción administrativa que admite el III Pleno del Comité Central del PCC. Una labor importante ha sido la de la Contraloría General de la República de Cuba. Los tribunales cubanos han procesado delitos económicos y corrupción, resultando sancionados altos dirigentes ministeriales, funcionarios de instituciones y empresas estatales, entre otros, por falta de control y pasividad en la mayoría de los dirigentes.
Recientemente ejecutivos de la empresa militar Tecnotex fueron detenidos durante una investigación sobre corrupción que cerró una compañía británica y dos canadienses dedicadas a la compra equipos, tecnología, materiales de construcción y bienes para compañías militares que operaban en el sector civil de la economía.
Se cree que el Grupo de Administración Empresarial SA (GAESA), incluyendo Tecnotex, controlaba hasta un 40% de los ingresos en divisas del país. En las oficinas de Coral Capital Group (La Habana) se detuvo a su director ejecutivo, británico de origen libanés. En septiembre fue cerrado el Grupo Tokmakjian, con sede en Canadá, después de hacer lo mismo con la canadiense Tri-Star Caribe. Las tres relacionadas con Tecnotex.
Un viceministro de azúcar está preso como resultado de la investigación en curso sobre corrupción, donde se involucra el ex presidente de la Federación Cubana de Voleibol (FCV); la acusación fiscal pudiera incluir otros funcionarios de la FCV y el sector deportivo y pedir entre 15 y 20 años de cárcel para el acusado.
Los tribunales han procesado varios casos de delitos económicos y corrupción, en algunos de los cuales fueron condenados un ex ministro y un ex viceministro de la industria alimentaria, un grupo de directivos y funcionarios cubanos de varias empresas estatales.
El Congreso del Partido analizó los hechos de corrupción en funcionarios de instituciones y empresas estatales, como consecuencia de la falta de control de organizaciones del partido y la administración, los llamados factores. Se responsabilizó de estos hechos la pasividad de algunos dirigentes.
Pero no solo está la corrupción localizada en el sector empresarial; existe de diversas formas en toda la sociedad.
Con un salario promedio equivalente a 18 dólares que no alcanza para vivir y con misérrimas pensiones (la pensión media mensual no rebasa los 10), con el agravante de la existencia de dos monedas y el pago a los trabajadores en una moneda nacional que no es aceptada por el gobierno en las redes de venta en pesos convertibles, el pueblo vive en la miseria total.
Según el economista Oscar Espinosa, la permanencia durante decenios de un disfuncional sistema económico, político y social ha destruido la economía nacional, creando diferencias sociales y llevado a amplias capas de la población a la indigencia, con la subsecuente pérdida de valores éticos y morales y un generalizado clima de desesperanza y frustración, propiciador en grandes sectores de la población de un sentimiento pesimista sobre el destino nacional.