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Marzo 19, 2012

Misa por el cese de la violencia gubernamental o ¿Qué es y qué no es una misa?

Jaime Leygonier, Hablemos Press.

I

LA HABANA, Cuba, marzo (www.cihpress.com) - La Dama de Blanco, y periodista independiente de Hablemos Press Magali Norvis Otero entregó a Monseñor Polcari la petición de una misa por el cese de la violencia gubernamental en Cuba. Petición al arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, a la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y al Nuncio Apostólico, la cual firman ella y sus colegas periodistas Carlos Ríos Otero, Roberto de Jesús Guerra y quien esto escribe.

Otras personas le hablaron a Monseñor Polcari del deseo de una misa por las almas de los difuntos de la oposición, y su excelencia respondió que "podría tomarse como una asunto político".

Estas peticiones son inspiradas por la reciente misa de acción de gracias por la recuperación del presidente de Venezuela Hugo Chávez que concelebraron en La Habana el Nuncio Apostólico y el arzobispo cardenal Jaime Ortega –a petición del embajador bolivariano en Cuba.

Lo cual es patentemente "asunto político", puesto que Chávez es un multi-reelecto presidente en vísperas de elecciones, su condición de salud es objeto de propaganda electoral en su contra o en su favor y fuerzas políticas de Venezuela niegan una recuperación que al Nuncio no le consta pero certifica con una misa que no fue por la salud de Chávez sino agradeciendo su recuperación.

Como se discute si hizo bien o mal, lo principal es definir: ¿Qué es una misa y qué no es una misa?

La Iglesia católica enseña que la misa o eucaristía es un sacramento, "es fuente y culmen de toda la vida cristiana"*, establecida por el mismo Jesucristo hasta su segunda venida como conmemoración de la última cena que renueva en forma incruenta el sacrificio de Cristo en la cruz por nosotros; Él se manifiesta con la transubstanciación de la ofrenda del pan y del vino en verdadero cuerpo y sangre de Jesucristo (Lc. 22, 19-20) con que nos une a Él en la comunión.

Se ofrece a Dios por cuatro fines: 1° Para honrarlo (latréutico); 2° Para agradecerle sus beneficios (eucarístico); 3° Para aplacarlo dándole satisfacción por nuestros pecados.; y 4° Para alcanzarnos de Él todas las gracias que necesitamos (impetratorio) –Catecismo mayor de San Pio X. "Se ofrece por todos los fieles vivos y difuntos en reparación de los pecados de todos los hombres y para obtener de Dios beneficios espirituales y temporales"*

Según el catecismo "Yo creo" de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba: Los sacramentos "son acciones sagradas (signos) realizados por la Iglesia y que nos dan la Gracia de Dios".

Luego, tanto para los dictadores como para sus opositores, y principalmente para los sacerdotes, la misa es un acto sagrado, entre los fieles y Dios, no es un evento social, no es un evento diplomático, no es una tablilla donde clavar propagandas, ni flor que deshojar a los pies de un tirano, ni adulación al poderoso y oración que se niega al perseguido por éste.

Pero en el reino hereditario de los Castro hemos visto a la Iglesia prestarse a misas en las que Jesucristo no es el centro y en que los obispos no repararon en echar las perlas a los puercos que las hollaron: En el 2006 la misa por Juan Pablo II, con la Catedral de La Habana ocupada por Fidel Castro y su guardia, entrada por invitación para funcionarios comunistas y el cuerpo diplomático, y el pueblo, que verdaderamente lloraba a éste papa, excluido, arrinconado en la Plaza de La Catedral. (Y luego los católicos lo justificaban diciendo: "Es un acto diplomático" –!No! !Es un acto sagrado y ni el clero ni Castro pueden convertirlo en otra cosa!)

La misa que dio en esa misma plaza el cardenal Mamberti para una claque de policías de civil y comunistas, con cordones de agentes de la Seguridad del Estado impidiendo a los fieles !hasta a empujones! el acceso al acto y provocaciones a los opositores durante la misa –como ocurrió al periodista Carlos Ríos Otero.

El 10 de diciembre del 2009 en la Catedral, con prédica de monseñor Jaime Ortega y presencia de los desprestigiados pastores del gobiernista Consejo de Iglesias de Cuba "la velada ecuménica de oración por los niños del mundo que sufren", el acto tendrá lugar "en el marco del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano" –como dijo la invitación del Arzobispo leída en las misas dominicales.

Y su mundana misa del 29 de diciembre pasado en la Avenida del Puerto, con final de fuegos artificiales y, en el momento de la comunión, los sacerdotes entre la multitud entregando la eucaristía por encima de las cabezas de la gente, en condiciones propicias a la profanación accidental o intencional.

Y ahora los obispos invitan a "la misa del Papa" en la Plaza de la Revolución, mirando cortésmente a otro lado mientras el Estado arresta y amenaza a opositores y Damas de Blanco para que no asistan. Y hacen Vía Crucis para "preparar la visita del Papa", no para preparar los corazones para conmemorar la Pasión de Jesucristo.

El 6 de agosto del 2006, al anuncio de la sustitución de Fidel Castro por Raúl Castro, monseñor Ortega, a nombre de la Comisión Permanente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, orientó orar “para que Dios acompañe en su enfermedad al Presidente Fidel Castro e ilumine a quienes han recibido provisoriamente las responsabilidades de gobierno/…/ con un hondo deseo de paz y de fraterna convivencia entre todos los cubanos, que no puedan ser perturbadas por ninguna situación externa o interna"; llamó "señor presidente" a Castro y al heredero, y al pueblo a conservar la paz y el orden.

No oró por la salud espiritual de Fidel Castro -Gran perseguidor de la Iglesia condecorado "por sus valores ecuménicos" como comendador de una Orden católica vinculada a la Orden de las Brigidinas.(Así son de apolíticos y neutrales).

Si alguien duda de que la oración por Castro era falsa oración, dirigida al público y no a Dios, como guiño cómplice al César, la Conferencia de Obispos lo reconoce en documento de la ENEC que cita el informe publicado en Palabra Nueva, de abril, página 42: Los obispos en el 2006 con su petición de oración por Fidel Castro "…/no estaban pidiendo otra cosa que asegurar la estabilidad del Estado cubano."

Años antes el Dr. Ferret y quien escribe entregamos al secretario de Monseñor Ortega una petición de oración pública por dos presos de conciencia en 21 días de huelga de hambre. -Gestión en vano.

Lo enumerado basta para hacernos una idea de quienes manipulan lo sagrado para fines burdamente políticos.

Pero con los precedentes de la oración por Fidel Castro y la misa de acción de gracias por la recuperación de la salud de Hugo Chávez, ¿existe una sola razón religiosa que pudieran alegar los obispos para negarse a una misa por el cese de la violencia gubernamental en Cuba?

II

Lo santo no puede profanarse usándolo para fines políticos, el fin no justifica los medios, como los obispos pretenden al afirmar que con el fin de "obtener espacio" deben ser pragmáticos y contemporizar con la tiranía –lo cual les veda el catecismo de la Iglesia y la moral elemental.

Cierto que la iglesia no es un partido político, pero en su condición de Estado Vaticano inevitablemente hace política, como Iglesia condena en su catecismo y mensajes papales tanto al consumismo capitalista como al totalitarismo. En cada país –excepto en Cuba- aconseja moralmente sobre elecciones, votación de leyes, y crisis nacionales, y en varios recoge las denuncias de violaciones de los derechos humanos.

Aquí no, aquí dice que esa no es su misión sino predicar y que por ello debe ser apolítica, interpretando por política todo lo que moleste la susceptibilidad del Gobierno.

El compendio del Catecismo de la Iglesia afirma: "406/…/La autoridad se ejerce de manera legítima cuando procura el bien común, y para conseguirlo emplea medios moralmente lícitos/…/los regímenes políticos deben estar determinados por la libertad de decisión de los ciudadanos y respetar el principio de "Estado de derecho"/…/la soberanía es prerrogativa de la Ley, no de la voluntad arbitraria de los hombres. Las leyes injustas y las medidas contrarias al orden moral no obligan en conciencia".

Principios subversivos en Cuba, incompatibles con las declaraciones de los obispos sobre "excelentes relaciones entre la Iglesia y el estado cubano" y su afirmación de que deben callar ante las injusticias porque son "apolíticos" (igual que la Masonería que dirigía como Gran Maestro un agente de la Seguridad del Estado).

"Estado de derecho" es un concepto muy preciso que le veda al clero apoyar a la Dictadura balbuceando, en documentos de la ENEC, el informe citado y declaraciones de monseñor Ortega, sofismas sobre la relatividad de la democracia y la legalidad del gobierno cuya estabilidad reconocen que quieren conservar:

Según informe publicado en Palabra Nueva, abril, página 42, los obispos en el 2006 con su petición de oración por Fidel Castro "…/no estaban pidiendo otra cosa que asegurar la estabilidad del Estado cubano/…"; igual en el 2008: Al general Raúl Castro "…/los obispos le ofrecieron "un voto de confianza"…/" (porque) "…/Habló de cambio/…/No sólo el mensajero era distinto, también el mensaje/…"

La lectura dominical del 11 de marzo presentó a Jesús expulsando a los mercaderes del templo: "Mi casa es casa de oración y ustedes la convierten en cueva de ladrones"; el párroco de Jesús del Monte informó de un mensaje de la Conferencia de Obispos llamando a tres días de oración, ayuno y obras por la visita del Papa y agregó: "Como ustedes saben ha habido mucha manipulación por ambas partes con la visita del Papa, debemos orar para que dé fruto de bendiciones. La Iglesia tiene enemigos que la atacan y hay que orar." ¡Siempre ambigüedad!
¿Quiénes son esas "ambas partes" manipuladoras? Si aludía a los obispos y al Estado, tiene razón, tanto más que ya S.S. Benedicto XVI declaró: "Los enemigos de la Iglesia están dentro de la Iglesia". Pero supongo que se refería al Estado y a la oposición. La culpa es de la oposición, por denunciar la manipulación con la Iglesia y desmentir a los obispos cuando éstos declaran al mundo que garantizan la "seriedad" de "las reformaS" y "cambio" de Raúl Castro, que cesó la represión a las Damas de Blanco y que consideran "cerrado el capítulo de los presos políticos".

Cristo define: "Mi casa es casa de oración". Hoy también prefieren usarla para mercadeos.
Si es cierta la neutralidad, pues la Iglesia tuvo a bien orar por Fidel Castro y por Chávez, no puede encontrar mal el orar por sus víctimas e impetrar de Dios el cese de la violencia en Cuba.
Negarse sería desmentirse por parcialidad hacia el poderoso, marginarnos a los disidentes por nuestro defecto de carecer de poder político para perjudicar o beneficiar terrenalmente a la Iglesia.

Resumiendo: La oración se dirige a Dios, no al público para manipularlo sobre si un presidente goza de buena salud o recomendarle inacción política para "preservar el orden". Eso y las misas para complacer poderosos es tomar el Nombre de Dios en vano, profanar lo santo.

La oración más pequeña y la máxima oración, la misa, no es un acto "en el marco del Festival de Cine Latinoamericano". Ni una obrita que se representa a petición del gobernante. No es un homenaje al difunto famoso, sea Celia Cruz o Juan Pablo II, no es "la misa del Papa" sino la de Cristo, homenaje sólo a Dios pidiéndole perdón para los difuntos, para la Humanidad, salud para los enfermos, o agradeciéndole una gracia.

O pidiendo por la paz y el cese de la violencia gubernamental de las fascistas Brigadas de respuesta Rápida, justo en los momentos en que mas aterrorizan a la población con sus desmanes en medio del silencio de unos obispos que dieron al mundo garantías de la buena conducta de Raúl Castro.

Enredados en esa política y negando hacer política cada vez se apartan más de su misión no solo en sus declaraciones favorables a la Dictadura sino como demuestran sus prédicas y misas de conveniencias !hasta en doctrina y liturgia!:

Actos religiosos con errores doctrinales y pobreza espiritual, triste señal de la inevitable coherencia entre la conducta personal y el alejamiento de Dios.

Con bellos eufemismos se justifican con que el fin que procuran: –"evangelizar" y hacer caridades y edificios– justifica los medios. Pero los medios ajenos al camino de Dios no sirven para ese fin sino para escándalo y hacerle perder su identidad a la Iglesia.

¡Me duele que siendo laico en vez de guiarme mis obispos tenga que aclarar públicamente las confusiones que crean! ¡Qué pena verlos tan apartados del pueblo, tan atados al Régimen y –lo peor– justificándolo con el nombre de Dios!

¿Creen que tratan con un pueblo de indios y esclavos analfabetos que mira boquiabierto sus mitras y vestiduras y a quien pueden hacerle tragar cuentos políticos –y de postre el fraude histórico de que hay una imagen llamada "Virgen mambisa"? Sólo cosecharán desprestigio.

El más ignorante y el más satisfecho con las procesiones de diciembre opina que por conveniencias y miedos están plegándose al Gobierno y que éste "es un bicho y coge a Dios y a los curas pa' sus cosas".

Tampoco debemos los opositores solicitar esa misa por deseos propagandísticos, sino por esperanza en el poder de la oración contra las tinieblas que sufre Cuba.

La Iglesia es de todos y principalmente de los pobres y de los que sufren injusticia ¿Por cuál razón religiosa podrían los obispos negarse? El agradar al César, la "acepción de personas", no serian razones religiosas –ni neutralidad– sino negar la misión de la Iglesia y con pretexto de cumplir esa misión "prostituirla con los príncipes de la tierra".

Nota: *Los entrecomillados citan del Catecismo de la Iglesia Católica, Compendio, C.O.C.C., México, 2010.


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