Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Julio 6, 2012

En busca de remiendos

Jorge Olivera Castillo, Sindical Press.

LA HABANA, Cuba, julio (www.cubasindical.org) Mientras la República Popular China refuerza su papel en la economía mundial, Cuba trata de copiar, en lo posible, un modelo que le reportaría las claves para mantener la hegemonía del partido comunista en un ambiente de libre mercado.

Es difícil pensar que las autoridades de la Isla accedan a un relajamiento sustancial en cuanto a la autorización para que las empresas extranjeras occidentales inviertan sus capitales en áreas no sensibles de la decadente economía nacional.

Un paso en ese sentido, iría en la dirección contraria a los intereses de una élite con muy poco tiempo para ensayar otro de sus experimentos que a la postre han terminado en un fiasco.

Las transformaciones que se han puesto en práctica y quizás la mayoría de las que todavía permanecen engavetadas, por tiempo indefinido, reúnen las características para calificarlas como parches. Es decir que no pretenden remodelar en profundidad un modelo económico palmariamente ineficaz.

Los propósitos parecen circunscribirse a rejuegos en la superficie que no antagonicen demasiado con las concepciones político-ideológicas que dotan al Estado con las herramientas necesarias para usurpar funciones que competen a la libre opción de los ciudadanos.

Un ejemplo para corroborar las intenciones de la cúpula de poder, se refleja en la aprobación del trabajo por cuenta propia sin darle fuerza jurídica a la propiedad privada.

Estas personas siguen bajo la tutela de los medios estatales, dígase sindicato, organizaciones de masa, partido, etc.

¿Cómo conseguir los insumos para desarrollar este tipo de labor, sin la existencia de un mercado mayorista, lo suficientemente articulado, donde sea posible acceder a precios que contribuyan a la obtención de márgenes aceptables de rentabilidad?

¿Es ético que a partir de estas aperturas mediatizadas, se continúe fomentando la corrupción y sus derivados como vías de abastecimiento de los respectivos negocios particulares?

El pliego de preguntas sin respuestas, que logren convencer, crece en la medida que transcurre un proceso al cual habría que calificar con cualquier término que se encuentre en las antípodas de la racionalidad.

La delegación cubana de alto nivel que por estos días visita a China y Vietnam, encabezada por Raúl Castro, refuerza las tesis sobre el interés de las autoridades de la Isla en reforzar los vínculos con ambas naciones asiáticas, que han logrado la rara convivencia entre el capital y el socialismo de partido único.

Aparte de créditos frescos, ayudas e inversiones, los visitantes estarían en la búsqueda de asesorías para la implementación del limitado programa de reformas.
Al tocar el tema no se debe perder de vista el factor Venezuela. Un descalabro chavista, a corto plazo, supondría un notable agravamiento de la situación económica cubana, algo que pondría en riesgo la llamada “actualización del socialismo”.

Desde Beijing y Hanoi, los visitantes de la élite verde olivo no pueden esperar una generosidad superlativa.

Es conocida la actitud, sobre todo de China, de no ser muy entusiasta a la hora de colocar sus dineros en otros países, si no existen las garantías de que la apuesta vaya a resultar un éxito.

Esta posición se ha ido reforzando a partir de la coexistencia del partido comunista chino con la crema y nata del capitalismo mundial.

Puede que en la agenda de la delegación insular queden asuntos pendientes de resolver en un futuro, pero seguramente la visita no será de balde.

Un éxito parcial les bastaría para hacer otros remiendos a una economía que a duras penas se mantiene a flote.

Tal vez Hu Jintao anime a su par cubano a que acelere el ritmo de las transformaciones económicas, como pasos que demanda la realidad histórica y como único atajo para evitar una conmoción social de incalculables consecuencias.

El pragmatismo de su interlocutor tiene sus limitantes. Son demasiados los temores a perder el poder y echar por la borda el legado ideológico de su hermano Fidel.

 oliverajorge75@yahoo.com

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