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Análisis político: electricistas
ante el reto de un frente común
Salvador Corro/ apro. Proceso.
México, 28 de octubre de 2003.
México, D. F., 27 de octubre (apro).- Los electricistas
agrupados en el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas
de la República Mexicana (SUTERM) y en el Sindicato Mexicano
de Electricistas (SME) han dado, cada quien por su lado, batallas
que si bien han coincidido en objetivos, no se han podido unificar.
Pero hoy están en posibilidades de hacer un frente común
en contra de la privatización del sector eléctrico.
Uno de los principales obstáculos para que ambos sindicatos
presenten una posición única, es el secretario general
del SUTERM, Leonardo Rodríguez Alcaine, quien abiertamente
está en favor de la reforma eléctrica en los términos
en que los plantea el gobierno de Vicente Fox.
El SME viene oponiéndose desde hace muchos meses, desde
que Fox dio a conocer su intención de privatizar el sector,
a que se modifique la Constitución y a que se entregue la
industria eléctrica al capital privado.
En el pasado se han dado intentos, sin resultados, por unificar
al gremio electricista. En la década de los sesenta, por
ejemplo, el Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República
Mexicana (STERM), el Sindicato Nacional de Electricistas, Similares
y Conexos de la República Mexicana (SNTESCRM) y el SME firmaron
acuerdos que garantizaban el respeto de los derechos de cada una
de las organizaciones, que a la postre no se respetaron y derivó
en la consolidación de dos grandes sindicatos el SUTERM y
el SME.
Fue Rafael Galván, el dirigente electricista que enarboló
las banderas de la democracia sindical, el proyecto del "nacionalismo
revolucionario" y luchó por la nacionalización
de la industria eléctrica. Al frente de la Tendencia Democrática
(TD), una de las mayores oposiciones al sindicalismo oficial representado
entonces por Fidel Velázquez, pretendió consolidar
un movimiento democrático, con un proyecto nacional no nada
más para la industria eléctrica, sino para el resto
de los sectores.
Así como asechan sobre la industria petrolera intereses
transnacionales, sobre la eléctrica no es diferente. A finales
de 1977, Galván observaba un panorama oscuro. En una entrevista
concedida a Proceso el dirigente reconoció: "Ahora vemos
que la situación está bastante negra; pero sabemos
que la noche es lo que precede a la aurora. La incógnita
es qué tanto tiempo nos separa de la luz. Treinta años
de charrismo, de inmovilidad, son muchos años. No puede esperarse
que los obreros articulen rápidamente sus formas de organización.
Están dormidos todavía. Van a despertar, tienen que
despertar."
--¿Cree usted sinceramente que llegará esa aurora?
--le preguntó el reportero.
--¡Ah, claro! -respondió Galván.
--¿Lo veremos?
--Lo veremos. Y pronto.
Después de 26 años de esa afirmación, las
cosas siguen viéndose oscuras. Es el SME el que encabeza
la lucha por frenar la privatización eléctrica y,
lo que se consideraba impensable, se ha acercado al sector del PRI,
liderado por el senador Manuel Bartlett, que también se opone
a la privatización.
Leonardo Rodríguez Alcaine, respaldado por el gobierno panista,
como en los mejores tiempos del PRI, se mantiene al frente del SUTERM,
de la CTM y del Congreso del Trabajo, bajo un equívoco, pensar
que este dirigente obrero todavía puede controlar a los obreros
y con ello sacar adelante las reformas que pretende el gobierno
foxista.
Los trabajadores del SUTERM tampoco están de acuerdo con
la privatización, pero hasta ahora están maniatados
por el férreo control que sobre ellos ejerce la maquinaria
de Rodríguez Alcaine, lo que les ha impedido manifestarse
en toda su magnitud.
La oposición a la privatización crece y las posiciones
se radicalizan.
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